Habilidades de neuroliderazgo para comunicar en la incertidumbre

Webminar Neuroliderazgo

La fragilidad humana ha quedado en evidencia con la pandemia.

Vivimos tiempos en los que pensamientos y emociones de vulnerabilidad están presentes en todos los países, en sus organizaciones, equipos y, por consecuencia, en una gran parte de las personas.

Ante esta inquietante situación, la neurociencia nos aporta algunas claves para entender cómo funciona nuestro cerebro ante la incertidumbre.

Este fue el marco del webinar “Habilidades de neuroliderazgo para comunicar en la incertidumbre” dentro del Ciclo de Charlas Abiertas organizado por la Maestría en Gestión de las Comunicaciones GesCom de UCES Argentina donde tuve el placer de compartir experiencias con dos reconocidos especialistas en Comunicación y docentes de esa prestigiosa Universidad, Alejandro Negro y Gustavo Coppola.

Webinar “Habilidades de neuroliderazgo para comunicar en la incertidumbre”

La realidad mundial ha cambiado para todos. Estamos en grave riesgo ante un “enemigo invisible“ que avanza diezmando población y economía, entre otros efectos.   

¿Cómo liderar nuestra vida y a los equipos en estos tiempos?

¿Qué habilidades personales y de comunicación son necesarias en esta nueva realidad?

¿Qué y cómo comunicar en estas circunstancias de cambio constante?

El estudio de nuestro cerebro a través de los sistemas instintivo, emocional y prefrontal nos ayuda a comprender mejor nuestras reacciones –pensamientos, emociones y acciones- a todos los niveles, desde el instinto de supervivencia hasta la motivación y gestión de estrategias, llegando así a entender el vaivén emocional, la necesidad de relaciones familiares y sociales sostenidas por valores y el proceso de aprendizaje y adaptación al cambio para superar el inmenso desafío que tenemos por delante.

El liderazgo personal –entendido como “neuroliderazgo” bajo esta mirada de la neurociencia- es primordial ante estas circunstancias para desarrollar habilidades como la gestión emocional adecuada, la escucha activa, el pensamiento crítico, la creatividad y la innovación.

Todo ello contribuirá, sin duda, a un mejor liderazgo Dircom basado en la ética y los valores, con actitud empática, siendo gestor de la incertidumbre comunicacional y la reputación de marca, desarrollando la inteligencia emocional y guiado por un espíritu de aprendizaje continuo y adaptación a la realidad incierta y cambiante.

Tras este recorrido para identificar las características del neuroliderazgo, enriquecido por y el diálogo generado entre los diferentes participantes en el webinar llegamos a la habilidad esencial para estos tiempos: la resiliencia. Sin duda alguna, la especie humana ha superado dramáticos desafíos desde la prehistoria hasta los tiempos actuales.

Confiemos que, a pesar de que la única certeza en este tiempo presente es la incertidumbre, recurriendo a valores como la responsabilidad y el esfuerzo colectivo, entre otros, cada uno de nosotros como líder en su espacio de actuación, ayudará a una mejor proyección del futuro. Creo que así podremos recuperar la normalidad y vivir con felicidad en este nuevo mundo.

Imágenes del webinar Habilidades de neuroliderazgo para comunicar en la incertidumbre. Maestría en Gestión de las Comunicaciones GesCom – UCES Argentina

Vivencias de mentoring y coaching en Chile

Imágenes del Centro de Innovación UC Anacleto Angelini y del área de Emprendedores de la Fundación para el Conocimiento Madri+d

Recientemente se celebró en Santiago de Chile la Certificación Business Mentor gestionada por la Fundación para el Conocimiento Madri+d para miembros de la red de mentores del Centro de Innovación UC Anacleto Angelini, perteneciente a la Pontificia Universidad Católica de Chile.

Imágenes del Centro de Innovación UC Anacleto Angelini y del área de Emprendedores de la Fundación para el Conocimiento Madri+d
Imágenes del Centro de Innovación UC Anacleto Angelini y del área de Emprendedores de la Fundación para el Conocimiento Madri+d

Durante las diferentes sesiones del curso trabajamos y entrenamos habilidades comunes de coaching y mentoring como la empatía, la escucha activa y el manejo del silencio; el lenguaje corporal y, especialmente, las preguntas poderosas. Esas que penetran las barreras de nuestra mente e invitan a una profunda reflexión.

Vimos diferentes formas de interpretar la realidad y las opciones que aparecen desde una perspectiva analizada externamente, para lograr establecer un compromiso y un plan de acción en la dimensión espacio-temporal.

Analizamos también los diferentes estilos de liderazgo y actitudes a desarrollar para gestionar equipos, la importancia de la comunicación interpersonal y el conocimiento de nosotros mismos al igual que de nuestros colaboradores y mentorizados. Esto último resulta fundamental para asignar talentos y roles que permitan incrementar la productividad y generar estados emocionales propicios para el alto rendimiento del equipo.

Imágenes del Centro de Innovación UC Anacleto Angelini y del área de Emprendedores de la Fundación para el Conocimiento Madri+d

Diferencias entre mentoring y coaching

Fuera de este ámbito especializado, para gran parte del público no son tan claras las diferencias entre mentoring y coaching.

Como sabemos, ambas técnicas favorecen el desarrollo personal y profesional para conseguir objetivos de la persona a través de un compromiso de sí misma y el diseño de un plan de acción, asumiendo la responsabilidad de su cumplimiento.

Lo que varía en ambos procesos, entre otros aspectos, es la experiencia profesional y el tipo de intervención.

De forma muy general, en el proceso de mentoring es necesario que quien lo conduce tenga amplia experiencia sobre el área empresarial específica para aconsejar a la persona que solicita su apoyo. Su papel será el de referente, guía que recomiende cómo dar los pasos necesarios en aspectos como liderazgo, gestión de personas, labores comerciales, operaciones financieras, entre otros.

En el coaching, el profesional interviene desde la perspectiva de escuchar, analizar la situación presentada por el cliente y plantearle preguntas clave que lo inviten a la reflexión. De esta manera, será la propia persona quien descubrirá sus recursos internos y encontrará las respuestas más adecuadas para abordar, desde diferentes perspectivas, el objetivo a conseguir.  En este proceso no se necesita disponer de experiencia y conocimientos empresariales en una determinada área, como sí ocurre en el caso del mentoring.

Habilidades de coaching aplicadas al mentoring

Ambos procesos ponen el foco en la persona y en la relación que se establece para el crecimiento deseado. Por tanto, existen habilidades de coaching que pueden ser aplicadas al mentoring para conseguir resultados mucho más eficaces con nuestros mentorizados:

  • Generar confianza y confidencialidad
  • Estar en escucha activa
  • Plantear preguntas poderosas
  • Ofrecer feedback constructivo y positivo
  • Motivar a un compromiso con el diseño y realización de un plan de acción  
  • Llevar a cabo el seguimiento periódico de resultados

Vivencias compartidas

La labor que hacemos como mentores resulta muy gratificante al comprobar el crecimiento personal y profesional de nuestros mentorizados desde que se inicia el proceso hasta que finaliza.

Esto lo pudimos comprobar personalmente con los testimonios de dos emprendedores apoyados por dos personas del grupo, a quienes mostraron públicamente su agradecimiento por el aprendizaje y las experiencias que les resultaron tan valiosas durante el proceso de mentoring.

Sin ser las únicas, éstas fueron algunas de las entrañables vivencias compartidas durante el intenso curso. Desde este post quiero dedicar todo mi agradecimiento a mis colegas de mentoring en Santiago de Chile, personas de una gran calidad humana y profesional.

Imágenes del Centro de Innovación UC Anacleto Angelini y del área de Emprendedores de la Fundación para el Conocimiento Madri+d

Imágenes del Centro de Innovación UC Anacleto Angelini y del área de Emprendedores de la Fundación para el Conocimiento Madri+d

La confianza, un valor intangible, cada más en alza

Photo by Riccardo Annandale on Unsplah

La confianza en una persona, en un país, empresa o institución es un activo intangible de gran calado en cuanto a su influencia y valor social con repercusión a nivel económico.

Entre las definiciones de confianza que muestra el diccionario de la RAE encontramos una que dice: “la esperanza firme que se tiene de alguien o algo”.

¿Y, cómo podemos valorar la confianza en relación con la esperanza?

Ambos conceptos en sí son abstractos e intangibles. Lo que no cabe duda, en mi opinión, es que en esta relación no existen demasiados matices intermedios.  O tenemos confianza en alguien o algo o no la tenemos.

¿Qué elementos confluyen para que tengamos o no confianza?

Claramente dos: razón y emoción.

Desde la perspectiva de la sociología, así como desde enfoques filosóficos y psicológicos, se considera la confianza como creencia u opinión sobre una persona o institución, que nos indica que serán capaces de obrar de manera adecuada ante determinadas circunstancias. Es decir, buscamos argumentación racional que valide aspectos emocionales.

Desde hace unos años estamos asistiendo a una perdida generalizada de confianza en los gobernantes, los líderes políticos, las instituciones y las empresas. Factores como la falta de escrúpulos, la ambición desmedida, la corrupción, la crisis económica, los recortes y las estrategias cortoplacistas de rendimientos grupales y económicos a toda costa, sin considerar el bienestar general y sostenible explican, entre otras razones, que la confianza, ese valor intangible tan importante para las relaciones humanas y sociales a todos los niveles, se esté perdiendo a pasos agigantados.

A escala mundial y nacional, la falta de coherencia entre lo que se dice y lo que se hace por parte de gobiernos, partidos políticos, empresas y otros tipos de instituciones es de tal magnitud que ciudadanos, consumidores, clientes, empleados y usuarios estamos desarrollando emociones como enfado, apatía, incredulidad.

En definitiva… ¡¡¡desconexión!!!

El impacto creciente de las redes sociales en la generación de tendencias de opinión y hábitos de actuación en la población ha hecho que cada vez más las organizaciones –públicas y privadas- mencionen la confianza en sus mensajes. El problema real de la falta de confianza es que las actuaciones y hechos políticos y empresariales van por un lado y la comunicación va por otro.

Según el informe KPMG de Tendencias en 2017 los activos intangibles suponían un 80% del valor de las empresas cotizadas. Aspectos como la innovación o la reputación constituyen elementos clave frente a la importancia dada a los activos tangibles, físicos y financieros.

Ahora bien, la confianza no se crea de forma instantánea, sino que debe construirse paso a paso sobre bases muy sólidas, coherentes y sostenidas en el tiempo.

La confianza es muy difícil de ganar. Sin embargo, es muy fácil de perder.

¿Qué ha ocurrido para que la confianza sea un valor cada vez más en alza?

Por algo tan simple como es la ley de oferta y demanda.

El índice de agilidad competitiva elaborado por Accenture en 2018 para medir la confianza refleja claramente que es un componente clave. Tras analizar más de 7.000 empresas durante más de dos años, se observó que más de la mitad tuvo una pérdida relevante de confianza, lo que supuso una caída de 2 puntos en dicho índice o el equivalente medio de un 5,8% en el crecimiento de los ingresos.

Vídeo de Accenture España

La gestión de la confianza, según Accenture, debe formar parte de la estrategia de negocio basada en los siguientes pasos:

  • Medir el nivel de confianza de la empresa, es decir, trasladar las opiniones a cifras.
  • Hacer de la confianza un cimiento cultural empresarial a todos los niveles desde los altos cargos directivos.
  • Considerar la confianza como ventaja competitiva sostenida a medio y largo plazo, frente a políticas cortoplacistas que ponen en peligro el crecimiento.

En definitiva, la gestión de la confianza y de la reputación se basa en un marco ético y real de valores humanos. Se trata de sembrar y mantener actitudes honestas con foco sostenido en el crecimiento y bienestar general a medio y largo plazo no sólo en las empresas, sino en el resto de instituciones de la sociedad, gobiernos, partidos políticos, …..

Sin duda alguna, ¡!hay tarea para muchos años!!

Photo by Riccardo Annandale on Unsplah

Si perdemos la esperanza, lo perdemos todo

Imagen UNICEF USA

Píldoras de inspiración finaliza la octava temporada de enComunicación con la historia de una joven fuerte y con coraje que no sólo salió adelante en su precaria situación personal, sino que, con su perseverancia, también quiere lograr que todos los niños y niñas tengan acceso a la educación, incluso en las peores circunstancias.

Ella es Muzoon Almellahan, refugiada siria en Newcastle. Tiene 20 años y es la embajadora más joven de Buena Voluntad de UNICEF. Además, es muy buena amiga de Malala Yousafai, Premio Nobel de la Paz en 2014.

Muzoon iba a la escuela en su ciudad natal de Siria hasta que en 2013 las condiciones se pusieron cada vez más peligrosas por el recrudecimiento de la guerra. Las bombas eran continuas y pensaba que en cualquier momento podían morir.

Al año siguiente la familia de Muzoon no tuvo más remedio que recoger algunas escasas pertenencias y huir a los campos de refugiados en Jordania.

El padre les dijo que llevaran en la maleta sólo lo más importante.

Y ¿qué hizo entonces nuestra protagonista?

¡Eligió llevar los libros de la escuela!

Para ella eran su tesoro más valioso…

En las míseras condiciones de vida en los campos de refugiados, su obsesión era ir a la escuela y seguir aprendiendo. Su máxima ha sido siempre que “la educación es clave para tener la vida que deseas y convertirte en quien tú quieres. Si no, puedes perderte a ti misma”, dice constantemente en las charlas TED y numerosas entrevistas que ha realizado.

No sólo insistía en ir ella a la escuela, sino que iba tienda por tienda animando a que los demás niños y niñas fueran también. Algunos le hacían caso, otros no…la desmotivación era muy grande.

Precisamente en uno de esos campos jordanos conoció a Malala. Ambas jóvenes son incansables luchadoras por los derechos de la educación infantil, especialmente en el caso de las niñas.

Cabe destacar también que en los campos de refugiados se producen muchos casos de matrimonios tempranos de niñas con 12 y 13 años….y tienen que dejar la escuela. Según las familias, es la mejor forma de protegerlas de la pobreza y la violencia.

Muzoon piensa que, si las niñas no estudian, nada ni nadie puede protegerlas.

Según datos de UNICEF, las niñas afectadas por conflictos son 2,5 veces más propensas a quedar fuera de la escuela que los niños.

Se estima que hay 25 millones niños de primaria y secundaria sin escolarizar en zonas en conflicto. De los niños refugiados, sólo la mitad están inscritos en la escuela primaria y menos de un cuarto están matriculados en la escuela secundaria.

Muzoon, al igual que Malala, sabe lo que es empezar una vida de cero, huir del más crudo horror y dedicar su vida a una causa tan noble como es la educación infantil para todos los niños del mundo.

Segura de sí misma, con una voz potente y llena de valores humanos no sólo para el presente, sino para el futuro mejor de su país y del mundo a través de la infancia y la educación, así es esta joven refugiada siria.

Malala y Muzoon son dos jóvenes llenas de ideales, de optimismo y, a la vez, dotadas de una gran fuerza de voluntad, iniciativa y coraje.

Sus historias de vida son una luz en medio de la tristeza de un mundo que se debate entre las atrocidades de las guerras y el egoísmo de los que sólo miran su propio y exclusivo beneficio personal…

Estamos, sin duda alguna, ante jóvenes líderes referentes, capaces de vencer la indiferencia social y decididas a protagonizar grandes cambios que marcarán para bien la vida de millones de niños y niñas.

Para acabar y mantener alta la inspiración que ha guiado esta sección, comparto estas palabras de Muzoon ….

“Si perdemos la esperanza, lo perdemos todo”

Imagen cabecera: UNICEF USA

El chico que dominó el viento

Imagen TED.com

En Píldoras de Inspiración seguimos encontrando ejemplos personales de superación. En esta última hablamos de William Kamkwamba, un joven de Malawi.

Su historia tiene grandes elementos para inspirar a los demás. No sólo por lo que logró para él y su familia, sino por el beneficio que consiguió para su comunidad.

Este joven nació en una familia pobre, cuyo principal medio de subsistencia era la agricultura. Con ello comían y generaban unos ingresos para que William pudiese ir a la escuela.

Sin embargo, diferentes problemas climatológicos causaron una gran sequía cuyas primeras consecuencias fueron una hambruna generalizada en el país y muchas muertes. En el caso de la familia de William sólo podían comer una vez al día.

Los padres ya no podían pagar la escuela. William para seguir aprendiendo, pasaba horas en la biblioteca de su pueblo. Ni siquiera tenía ordenador ni mucho menos acceso a internet.

Al igual que Kelvin Doe, nuestro protagonista empezó a interesarse por la electrónica. No entendía el inglés de los textos, pero se quedaba con la información que aparecía en los gráficos y dibujos de los libros. Autodidacta e innovador por obligación, experimentó y creó una turbina para suministrar energía a algunos aparatos domésticos.

De ahí pasó a construir un molino de viento para bombear agua y generar electricidad. El agua suponía riego para los campos y un arma muy eficaz contra la hambruna.

¿Cómo lo consiguió?

Fue a un almacén de chatarra y construyó un molino de viento con un ventilador de tractor, un amortiguador, tubos de PVC, una bicicleta y un dínamo…. Y más piezas de ese estilo.

Al principio todos, incluso su madre, le decían que estaba loco. Después, cuando vieron los beneficios del molino se entusiasmaron ¡!y mucho!!!

Esta construcción llamó la atención de los granjeros y periodistas locales. El camino a la fama de William empezó a tomar forma…

La noticia se expandió y le invitaron a participar en el evento TED Global de Arusha. Cuando William recuerda esa primera charla, menciona que, estaba muy nervioso, olvidó el poco inglés que sabía y lo único que pudo decir fue “Lo intenté, lo conseguí”.

Pero, a pesar de su nerviosismo, consiguió que varias personas financiaran su educación y le respaldaran para seguir adelante con sus proyectos de mejora de las condiciones de vida de su comunidad.

En 2013 la revista TIME le consideró como una de las “30 personas menores de 30 años que cambiaron el mundo”.

Una vez pasada la oleada mediática, William continúa sus esfuerzos para ayudar a los demás a través de diferentes organizaciones, especialmente en su localidad natal:

Ahora, en la escuela de educación primaria disponen de paneles solares y sencillas tablets para cada niño. En la escuela de secundaria, además poseen una red local de ordenadores que almacena la información académica dentro de una especie de biblioteca digital. Así, los estudiantes no necesitan conectarse on line, sino que pueden acceder a la red a través de un router.

También participó en el desarrollo de un proyecto de biogás, a partir del estiércol de vaca. Y enseñó a los granjeros cómo arreglar los pozos de agua para evitar la aparición de enfermedades por la falta de mantenimiento.

Su Fundación “Proyecto Molinos de Viento” ya celebra su décimo aniversario.

Netflix tiene disponible desde marzo la serie donde cuenta la historia de este joven valiente, innovador y con coraje para salir adelante en las peores circunstancias.

Sin duda, un gran ejemplo de inspiración …

Por último, quiero resaltar el consejo que William dio en su charla TED Oxford a todas aquellas personas que persiguen sus sueños y que soportan dificultades de todo tipo:

“Confíen en sí mismos y crean. No importa lo que pase. ¡No se rindan!”

Una ventana para la esperanza

Imagen Esti Peled

Encontrar noticias positivas siempre nos alegra el día…  en especial aquellas que transmiten valores humanos, idealismo, juventud, ingenio y solidaridad.

En la pasada Píldora de inspiración compartí con los oyentes la historia de dos jóvenes israelíes, Selda Edris y Mayes Morad, de 26 años y estudiantes de ingeniería hidráulica.

Entraron en contacto con la organización HelpApp. Una ONG que ofrece una plataforma tecnológica para que las personas se apunten a servicios de voluntariado. Funciona como una aplicación que agrupa hasta 170 ONG’s distintas.

Antes de su llegada a un pueblito ugandés, en las escuelas de la zona tenían que hervir agua del pantano próximo para dar de beber a los 900 niños que iban a clase. Esto era totalmente insuficiente y poco seguro para la salud.

Esta situación las impresionó profundamente y buscaron una solución que estuviera a su alcance para mejorar las condiciones de salud de esos niños.

Al final, lograron organizar una instalación de purificación y potabilización de agua, a la que conectaron los grifos y fregaderos que montaron en las escuelas.

Pero su ayuda no quedó sólo en proporcionar agua potable en esa zona, sino que organizaron una campaña en redes sociales para recaudar fondos y poder comprar ropa y zapatos para todos los niños de la zona.

Esta experiencia con condiciones de vida de extremas necesidades les dejó huella. Selda y Mayes están totalmente convencidas de volver a Uganda y seguir ayudando en mayor escala de la que han hecho hasta ahora.

Para ellas, como para muchos de nosotros que gozamos de un buen estándar de calidad de vida, es absolutamente normal abrir un grifo y que corra el agua, que nos podamos duchar todos los días, tener ropa y zapatos, electricidad, internet… etc.

Pero sabemos que esto no es así para una importante cantidad de personas que no ha tenido la suerte de nacer en el “lugar” adecuado.

En varias píldoras he analizado la solidaridad de jóvenes de diversas partes del mundo, como en este caso hacen Selda y Mayes.

Esto me ha llevado a indagar más sobre las posibles causas que llevan a estos jóvenes a tomar un rol decidido en la mejora de condiciones de vida para los demás.

Normalmente, las nociones “generales” que tenemos sobre la llamada generación Z la describen por su carácter de nativos digitales que basan sus relaciones personales principalmente en el mundo virtual, se rigen por influencers y su conectividad a internet es completa y en todo momento.

Evidentemente estas “etiquetas” no encajan en la actitud ni en las acciones que he comentado sobre jóvenes voluntarios y emprendedores como Guillermo y Gino, Mateo o Kelvin.

¿Qué razones llevan a los jóvenes a ofrecer su tiempo y sus capacidades?

Existen muchas, pero en líneas generales son idealismo, esperanza en construir un mundo mejor al actual, tener conocimientos para su futuro laboral, estar ocupados de forma positiva y contribuyendo a la sociedad. Se sienten muy implicados en conseguir cambios positivos, ser escuchados, tomar parte en las decisiones…

En el Informe 2015 sobre el Estado del Voluntariado en el mundo del Programa Voluntarios de Naciones Unidas se menciona que el voluntariado juvenil es muy importante en países donde la población es muy joven, se producen cambios sociales muy rápidos y existe alta tasa de desempleo.

También este informe dice: “El voluntariado abre caminos donde no hay carreteras. Organiza donde no hay estructuras. Aporta recursos y capacidades sin saber de dónde llegarán”

Ante los enormes desafíos a los que como sociedad nos enfrentamos… se abre una ventana de esperanza para alcanzar un mundo mejor, al menos mientras jóvenes idealistas como Selda y Mayes continúen extendiendo su labor solidaria, más allá de las fronteras del confort por haber nacido en países prósperos.

Un joven brillante doblemente inspirador

Imagen Thnkr/Youtube

En Píldoras de inspiración comentamos la historia de un niño prodigio que, con apenas quince años y a partir de piezas de aparatos electrónicos desechados, diseñó un generador eléctrico que mejoró mucho las condiciones de vida en un barrio de Freetown, Sierra Leona.

Este joven africano de 23 años vivió en un ambiente de fama asfixiante y escapó de la maraña de adulación y compromisos del éxito para reorientar su vida.

Kelvin Doe – Youtube

Kelvin Doe nació en Sierra Leona y saltó a la fama alrededor de 2010. Hijo de una familia muy pobre recogía utensilios electrónicos desechados en los vertederos con los que pudo hacer un generador eléctrico para ayudar al poblado donde vivía. Su interés por estos aparatos y la búsqueda en libros le permitió montar su propia emisora de radio… ¡¡¡cuando tenía tan sólo 15 años!!!

Conocido como DJ Focus, emitía sus canciones favoritas y partidos de futbol.

Fue invitado a participar en el Programa de estudiantes visitantes del MIT, a dar una charla TED en Harvard, creó una empresa para construir paneles solares con wifi que llevaran internet y electricidad a los poblados de Sierra Leona, se reunió con varios políticos de renombre internacional, recibió premios….

La fama de este chico prodigio se viralizó hasta que sintió que eso lo asfixiaba y le condicionaba su propia vida. Decidió entonces… “desaparecer”

Como Kelvin contaba el año pasado en una entrevista para un canal de TV (KTVSL) de su país, desde que tenía 18 años sentía que vivía aprisionado, sin timón y empujado de un proyecto a otro. Todo sonaba grande y muy bonito, también seguramente estaría basado en las mejores intenciones… pero parecía que   condenado al fracaso desde el inicio. Aquella atmósfera era una mezcla de mito, realidad y mucha confusión para él.

De hecho, llegó a sentirse utilizado por su alto perfil mediático para vincular su caso personal con cuestiones políticas relacionadas con la mejora de la educación en África.

Decidió vivir en Toronto para conseguir una mejor educación que le ayudara en su futuro. Si no la conseguía, según él mismo decía, sólo sería un chico que encajaba piezas electrónicas con cinta adhesiva en un garaje. Su éxito sería fugaz y no tendría un futuro relevante ni podría ayudar a nadie.

Afortunadamente, Kelvin encontró un buen equipo de mentores en Canadá que le ayudaron a  encontrarse a sí mismo, gestionar sus finanzas, volver a sentirse una persona “normal”. También le facilitaron algo de dinero para sus estudios en la universidad.

Hace menos de un año Kelvin estaba preocupado por cómo podría afrontar los gastos de su formación universitaria, enviarle algo de dinero a su madre y continuar su propio emprendimiento para innovar e inventar objetos adecuados que ayudaran a los pobres de Sierra Leona. Buscaba apoyo de personas u organizaciones que quisieran hacer las cosas bien cuando “nadie miraba”. Aquellos que no querían nada de él, a excepción de poner el foco en su educación primero y quisieran lo mejor para este joven estudiante y su país.

Y ¡!lo consiguió!! Ahora está más cerca de hacer realidad sus sueños.  

Sin duda alguna, el ejemplo de Kelvin es inspirador desde varias perspectivas, no sólo por su habilidad creativa e innovadora, sino también por su humildad y la solidaridad con la que ayuda a la población de su país a mejorar sus condiciones de vida al facilitarles el acceso a electricidad e internet… Pero, muy especialmente por haber encontrado el sentido a su vida a tan joven edad, tener esa especie de “brújula interior” que le ayudó a desprenderse de la “burbuja” de la fama y reencontrar el camino para lograr sus objetivos iniciales.

Superar el miedo al fracaso

Imagen de Unsplash

En la pasada Píldora de inspiración hablamos sobre el fracaso como la frustración por no alcanzar un objetivo o no lograr un desempeño acorde con determinadas expectativas. La percepción del fracaso está condicionada por diferentes estándares, valores o sistemas de pensamientos por los que nos guiamos. Por eso, un fracaso para una persona puede ser una gran experiencia de aprendizaje para otra.

En nuestra sociedad estamos acostumbrados a hablar sobre “casos de éxito” o “personas de éxito”. Pero esto ¿siempre es así?

Nos molesta hablar de fracasos y mucho más aún de miedo al fracaso. Sin embargo, ocultar algo que no nos gusta no ayuda a resolverlo. Es bueno ponerlo encima de la mesa para analizarlo y encontrar las claves para su superación.

Primero tenemos que conocer las posibles causas del miedo al fracaso:

  • La excesiva crítica o falta de comprensión por parte de los padres durante la infancia puede acarrear estos sentimientos negativos a la etapa adulta
  • La experiencia de algún momento traumático en nuestra vida puede hacer que este miedo se mantenga durante años
  • También una baja autoestima por compararnos con los demás, preocuparnos excesivamente, enfocarnos en lo negativo o ceder a los deseos de los otros pueden ser motivos de este tipo de miedo

Ahora bien, tan importante como saber las posibles causas es poder identificar las señales que marcan ese miedo para gestionarlo de forma adecuada.

¿Cómo lo identificamos?

  • Reticencia a probar nuevas formas de hacer las cosas o afrontar proyectos desafiantes
  • Auto sabotaje y excesiva ansiedad
  • Diálogo interior con pensamientos negativos sobre sí mismo
  • Exceso de perfeccionismo

En todo lo que hacemos existe siempre una probabilidad de fallo. Afrontarlo y aceptarlo como tal no es sólo una prueba de coraje, sino también es toda una actitud positiva que nos permite una vida más plena y gratificante.

¿Qué podemos hacer para gestionar el miedo al fracaso y minimizar sus efectos?

  • Analizar los posibles escenarios, incluso el peor, y los resultados que podríamos tener en cada uno de ellos
  • Pensar en positivo para aumentar la autoestima y vencer el auto sabotaje
  • Tener un plan “B” para ganar confianza y anticiparnos al miedo ante la incertidumbre
  • Establecer metas pequeñas y alcanzables que impulsen a la acción y a elevar también la confianza en uno mismo.
  • Visualizar cómo nos sentiríamos, qué pensaríamos habiendo vencido ese miedo

John Caunt -en su libro “Eleve su autoestima”- propone algunas técnicas para fortalecer nuestra mente y nuestra actitud hacia el fracaso, entre las que destacan:

  • Reconocer y hacer un listado de nuestras cualidades positivas
  • Relacionarnos con personas positivas
  • Aceptar lo que no podemos cambiar
  • Dejar de compararnos con los demás
  • Saber decir “no”

Todos hemos tropezado y tropezaremos a lo largo de nuestra vida. Hemos tomado y seguiremos tomando decisiones equivocadas. Pero eso no significa que debemos pararnos… Es muy importante pensar en todas las oportunidades que perderíamos si permitimos que los fracasos y las caídas nos detengan.

No somos víctimas de las circunstancias, sino responsables de nuestras decisiones y acciones. Tenemos la libertad de elegir cómo pensar y qué actitud tomar.

Podemos elegir ver el fracaso como el fin del mundo o, por el contrario, elegir ver el fracaso como una experiencia de aprendizaje, como una lección muy importante para nuestro crecimiento y para evitar caer en el mismo error de nuevo.

¡!El fracaso sólo nos detiene si lo permitimos!!

Entrenar el carácter


Imagen Pixabay

En la pasada Píldora de Inspiración comentamos que desde hace años numerosas corrientes de la educación y del pensamiento están alertando de que vivimos en una sociedad “blanda”. Determinadas actitudes como la sobreprotección a los hijos, el victimismo, el autoengaño y la homologación del conocimiento y del rendimiento por el nivel más bajo, por poner sólo algunos ejemplos, reflejan que algo no está funcionando bien en nuestra sociedad.

En esta especie de infancia o adolescencia mimada continua –a pesar de la edad cronológica de la persona- sólo crece la baja autoestima, el sufrimiento y el egoísmo. Cualidades poco favorables para afrontar una época de cambio o un cambio de época. Independientemente de cómo lo llamemos, lo que sin duda estamos viendo es que la velocidad del cambio es cada vez mayor y quien no lo afronte con decisión y coraje, quien no se prepare adecuadamente y no se adapte puede quedar fuera.

Durante una conferencia que impartí sobre neuroliderazgo, uno de los asistentes me preguntó cómo podía entrenar la resiliencia. Respondí haciendo una comparación con cualquier tipo de entrenamiento físico. La única manera de conseguir buenos resultados en el fitness es enfrentarnos a la realidad y practicar, practicar, practicar una y otra vez añadiendo dificultades en número de repeticiones o sucesión de varios ejercicios concatenados, por ejemplo. Con ello robustecemos determinados músculos o ganamos en flexibilidad.

Para entrenar la resiliencia los libros de autoayuda, las charlas motivacionales, las terapias u otras técnicas similares están bien, pero sirven relativamente de poco. Contribuyen, sin duda alguna, para calmar la ansiedad o la frustración o el agobio… Pero la realidad con sus circunstancias sigue estando delante y hay que afrontarla por uno mismo, sin más.

No hay escapatoria. Tenemos que pasar por el ojo de la tormenta y padecerla…..

En mi experiencia, tanto propia como profesional entrenando la calidad de las personas, he comprobado que los mayores aprendizajes y los que más huella dejan en nuestro carácter fueron producto de las dificultades y frustraciones que hemos tenido que superar en cada momento de nuestra vida para seguir adelante.

Leí hace unos días una entrevista a Pilar Gómez Acebo, a quien valoro mucho, donde decía que no estamos preparados para recibir un “no”, que hemos atrofiado la resiliencia porque es un músculo que no usamos. Y esto lleva a que el nivel de autoestima general sea muy bajo en España –los últimos de Europa según comentaba Pilar.

De la baja autoestima viene el autoengaño. No querer ver la realidad tal como es induce a una frustración continua y de ahí a la depresión….poco camino queda. Es alarmante el consumo de antidepresivos que se ha triplicado en la última década en España. Estos medicamentos sólo aplacan los síntomas, pero no son la solución.

Parece que tenemos una “solución mágica” dando mensajes positivos constantemente.  De nada sirve camuflar ni negar las circunstancias. Más tarde o más temprano la vida nos presenta con toda crudeza lo que tenemos que afrontar y en esos momentos hay que tener confianza en que seremos capaces de superar los retos.

En esta línea de pensamiento se mantiene Toni Nadal, quien en una charla TED sobre el valor del esfuerzo, contaba que a su sobrino le decía las cosas tal cual eran. Le evitaba el autoengaño para prepararse mental y técnicamente ante unas circunstancias que la realidad le mostraría sí o sí, aunque a ellos no les gustara.

Su labor con Rafa Nadal, como él dice, no era el aspecto técnico, sino entrenarle el carácter. ¿Cómo?

  • Aceptando la realidad por difícil que fuera para buscar soluciones,
  • Evitando el autoengaño
  • Eliminando las justificaciones y quejas
  • Entrenando en las peores condiciones
  • Fortaleciendo el carácter para mejorar la capacidad de aguante
  • Entrenando con perseverancia, esfuerzo y disciplina.

Sin duda alguna parece que lo hizo muy bien, ¿verdad?

Balance vital del año

Imagen de Pixabay
Imagen de Pixabay

Estamos a punto de cerrar 2018 y en la sección Píldoras de Inspiración del programa enComunicación hablamos de cómo hacer el Balance vital del año.

En esta época es muy normal hacer un repaso de lo que hemos vivido. Las personas que nos han acompañado y las que se han marchado, los pasos que hemos dado en nuestro crecimiento personal y profesional, los sueños que se han cumplido, …y también lo que no hemos podido lograr y las lecciones que hemos aprendido de nuestros propios errores.

Como si se tratara de un Balance financiero, abrimos las cuentas del Activo y del Pasivo de lo que ha sido nuestra vida en este año para responder a preguntas esenciales y colocar nuestras respuestas en uno u otro lado. Así, sabremos de manera muy gráfica qué energía nos impulsa hacia adelante y qué opciones tenemos que superar.

Propongo realizar este balance vital en cuatro niveles de profundidad.

En el plano material y físico:

  • ¿Cómo es nuestra salud? ¿Cómo la cuidamos? ¿De qué manera nos nutrimos y vivimos una vida sana?
  • ¿Cómo está nuestra casa? ¿Vivimos en una situación cómoda? ¿Cómo mantenemos nuestro espacio vital en ella?
  • ¿Cómo están nuestras finanzas? ¿Qué situación económica tenemos? ¿Cómo administramos nuestras entradas y salidas de dinero?
  • ¿Y nuestro trabajo? ¿Es todo lo agradable que nos gustaría o podríamos cambiar a algo mejor? En el caso de no tenerlo, ¿Cómo podemos acceder a un empleo o crear el nuestro propio?

Pasamos de lo tangible a lo intangible ahora con el plano emocional:

  • ¿Cómo están nuestras relaciones?
  • ¿En qué entorno familiar vivimos ¿Cómo nos sentimos con nuestros padres, parejas, hijos, hermanos…?
  • ¿Cómo son nuestras amistades? ¿podemos contar con ellas en momentos que necesitamos escucha y apoyo?
  • ¿Cómo es nuestra relación con los colegas de trabajo?

En el plano mental:

  • ¿Qué hemos aprendido o qué necesitamos aprender para estar al día en nuestra profesión o en nuestras aficiones?
  • ¿Nos hemos “reciclado” en aprendizajes técnicos?
  • ¿Hemos viajado a algún país distinto al nuestro? ¿qué hemos vivido y aprendido allí en comparación objetiva con nuestro entorno geográfico habitual?

Por último, en el plano espiritual o más trascendente:

  • ¿Hemos sido altruistas con los demás? ¿Hemos colaborado como voluntarios con alguna iniciativa solidaria?
  • ¿Hemos ayudado a personas cercanas o no tan cercanas a la hora de escuchar sus problemas o de animarlas u orientarlas en algún aspecto práctico?
  • ¿En qué medida hemos vivido experiencias trascendentes o de desarrollo personal en el año?
  • ¿Nos hemos conectado con nosotros mismos a través de la meditación, de la contemplación de la Naturaleza o de alguna actividad creativa?

Con esta “auditoría interna” podremos evaluar aciertos y frustraciones que hemos tenido en las diferentes áreas de nuestra vida. Nuestro objetivo es disfrutar de una vida plena y feliz. Y, para alcanzar la felicidad, primero tenemos que identificar los obstáculos que se interponen en el camino, solucionarlos en la medida que sea posible y centrarnos en los aspectos positivos para vivirlos en plenitud, potenciando nuestro optimismo y autoestima.