La alegría como actitud de vida

lluvia

En el programa enComunicación hablamos de la alegría dentro del recorrido que estamos haciendo por las emociones básicas.

La alegría es una emoción agradable para las personas. Supone una actitud positiva y constructiva tanto hacia sí mismas como hacia los demás. También implica una buena dosis de energía y de movimiento corporal.

La alegría permite afrontar los desafíos de la vida con otra perspectiva. Nutre nuestro cuerpo y mente de salud y optimismo.

La alegría puede originarse por un hecho agradable. Pero habitualmente es algo temporal. El reto es convertirla en una actitud de vida, una actitud positiva que determine de forma relevante los pensamientos y acciones.

¿Qué hechos producen alegría?

  • Algo bueno sucedió
  • Se abrieron puertas, posibilidades previstas o imprevistas
  • Otras personas nos “contagian” su alegría

La alegría se expresa corporalmente a través de:

  • Cuerpo relajado
  • Los músculos del diafragma se tensan por la risa y la respiración
  • Boca entreabierta, con los pliegues del labio superior hacia arriba,
  • Los ojos se hacen más pequeños
  • Aumenta el volumen de la voz

La alegría es una emoción que “pide movimiento” : saltar, reír, compartir y celebrar. Supone recuperar y disfrutar del placer de vivir, de los momentos compartidos. Esta emoción facilita el acercamiento a los demás con una mirada más comprensiva y abierta.

Antes hemos dicho que la alegría podía ser una emoción pasajera.

¿Qué podemos hacer para convertirla en actitud de vida?

Es importante incorporar la alegría en nuestra vida, hacer que el cuerpo y la mente sientan alegría de forma habitual. Algunas sugerencias pueden ser:

  • Dejar la queja de lado. Quejarse por quejarse amarga nuestro estado emocional.
  • Vivir el presente, no atarnos al pasado ni desesperarnos por el futuro
  • Querernos a nosotros mismos, mimándonos con pequeños “regalos”, materiales o no.
  • Celebrar las cosas buenas que nos ofrece la vida. Seguramente nos daremos cuenta de lo mucho y valioso que tenemos en nuestra realidad cotidiana, como vivienda, comida, familia, amistades…..
  • Agradecer lo que tenemos y a las personas que están a nuestro lado. Incluso las que no sean tan “amistosas” porque nos ayudan a superarnos y a ver la cara positiva de la vida, desde otro punto de vista por difícil que parezca.
  • Rodearnos de gente positiva
  • Crear nuestros propios momentos felices como escuchar música que eleve el ánimo, disfrutar de la Naturaleza, jugar y reír con los niños…

Estas son algunas de las acciones que generarán emociones positivas para vivir con esperanza e ilusión. Nos  fortalecerán para hacer frente a las contrariedades que siempre nos sucederán con mayor dominio de nosotros mismos.

Para finalizar este post, quiero citar las palabras de Boris Cyrulnik en una entrevista realizada por el diario El País. Este psiquiatra francés considerado como uno de los padres de  la resiliencia dice “Ahora sabemos que la felicidad es un tricotar continuo; es el placer de vivir cotidiano; es un trabajo de todos los días, no es metafísico. La artesanía de la felicidad cotidiana se tricota día a día”

 

Pasar del miedo al coraje es posible

Mandela Miedo Coraje

Una semana más seguimos nuestro camino por las emociones básicas en el programa enComunicación  de esRadio Valencia FM. En esta ocasión hablamos del miedo.

La función básica del miedo es avisarnos de un peligro. Esta circunstancia, sea real o imaginaria, inminente o no, puede poner en riesgo nuestra integridad o el bienestar que hemos tenido hasta el momento. Normalmente, el miedo desaparece cuando termina la situación que lo ha generado.

Ante un peligro real, el miedo es una emoción muy positiva. Pretende mantenernos a salvo y lograr nuestra supervivencia lo máximo posible.

El problema del miedo es cuando no existe una causa real que lo genere, sino que se produce en nuestra cabeza. Imaginamos los peores escenarios posibles ante situaciones que nos preocupan y no sabemos cómo resolver.

En este último tipo de miedo, -el imaginario-, existen dos circunstancias especiales:

  • miedo al fracaso, con la preocupación por cometer errores, la culpa por haberlos cometido, queremos que todo salga bien desde el principio.
  • miedo al rechazo, a no ser aceptado en un grupo familiar, social, profesional, queremos gustar a todos.

El miedo se expresa en el cuerpo con:

  • Mucha tensión
  • Ojos muy abiertos
  • Sensación de frío, temblor, sudor en las manos
  • Respiración irregular: sentimos angustia y ansiedad
  • En ocasiones, nos protegemos el cuerpo y la cara con brazos y manos

El miedo se manifiesta en dos tipos de acción:

  • Huir del peligro buscando protección, sea del tipo que sea: salir corriendo, gritar, pedir ayuda, esconderse….
  • Atacar como defensa ante la amenaza. Este “ataque” puede ser realizado físicamente, pero también con determinadas acciones que protejan el “territorio propio” como insultar, menospreciar al otro, usar la violencia…

¿Cómo podemos superar el miedo?

Existen situaciones donde el miedo es tan agudo que supone una parálisis real para la persona, convirtiéndose en fobia. En estas circunstancias se requiere un tratamiento especializado para afrontarlo.

Ahora bien, en el proceso de coaching podemos superar la emoción del miedo para convertirla en un motor que impulse nuestra vida.

Seguiremos unos pasos muy concretos:

  • Ser conscientes de lo que nos genera miedo, identificar las causas, las situaciones que interpretamos “amenazantes”, nuestras debilidades…
  • Gestionar las creencias limitantes, los pensamientos que nos inducen al miedo. Se trata de definir las situaciones concretas, separando claramente los hechos, las opiniones, los valores y las emociones. En definitiva, “mirar con otra perspectiva” el miedo.
  • Soltar y desahogar el nudo emocional. Cada persona elegirá qué método es más adecuado, a través de la risa, del llanto, de la meditación, del ejercicio..etc. Con esto, ganamos energía y coraje para deshacernos de esos pensamientos que nos limitan
  • Y, por último, actuar…traspasar el miedo para superar los desafíos y a nosotros mismos.

Por difícil que parezca, pasar del miedo al coraje SÍ es posible.