Participación en el JobDay

JobDay

El pasado día 6 de junio tuve el honor y placer de participar en el JobDay que, de forma excelente, fue organizado por la Cámara de Comercio de Quito, EUDE Business School y Windup School.

Cabe destacar el formato elegido a través de Facebook Live que permitió un evento remoto muy interesante al que asistieron cientos de participantes de varios países.

Mi participación consistía, en primer lugar, con una ponencia “Navegar con la certeza de la incertidumbre” donde comente las aportaciones de la Neurociencia para entender cómo funciona nuestro cerebro, adema de la relación con las habilidades blandas tan necesarias en estos momentos de incertidumbre global.

Posteriormente, forme parte de un excelente panel de trabajo dedicado a las Softskills del profesional del futuro. Este encuentro fue moderado por Juan Vivero (EUDE) en el que compartimos opiniones y experiencias con Miguel Cervera y Walter Gavilanes desde las perspectivas del liderazgo, las habilidades digitales y la Neurociencia.

Navegar con la certeza de la incertidumbre

Imágen de Torsten Dederich en Unsplash

Desde que la especie humana empezó a habitar en la Tierra tuvo que enfrentarse a constantes peligros y desafíos que ponían en riesgo su supervivencia. La incertidumbre para nuestros ancestros era tan cotidiana que seguramente no se preocuparían. Supongo que su máxima necesidad era protegerse de las inclemencias del tiempo, los ataques de los animales y garantizar el sustento para la tribu, entre otros aspectos esenciales.

Su objetivo principal era la supervivencia. Si no hubiera sido así, no estaríamos aquí.

Así iniciaba la ponencia “Navegar con la certeza de la incertidumbre” que presenté en el evento JobDay organizado por la Cámara de Comercio de Quito, EUDE Business School  y Windup School.

A medida que se producía la evolución de la especie y el desarrollo de utensilios y herramientas que facilitaban la vida y el trabajo, se consiguieron importantes logros para el bienestar y la prolongación de la vida humana.

No sólo eso, se llegó a la Luna, los viajes al espacio son continuos, se investigó el centro de la Tierra a través de los avances de la minería, se exploraron profundidades marinas con todo el desarrollo de tecnología y recursos necesarios.

Desde luego que hemos conseguido superar enormes e interesantes desafíos como Humanidad y también como individuos. En todos estos retos hemos asumido la “certeza” de tener que enfrentarnos a la incertidumbre para superar graves riesgos y problemas.

Pero no sólo en ese aspecto, si contemplamos actividades esenciales como la agricultura y la pesca, los hombres y mujeres que trabajan en estas áreas manejan la incertidumbre de forma frecuente. Por mucho que dispongan de información y recursos para su labor, siempre cuentan con la incertidumbre e incógnitas de las fuerzas de la Naturaleza que obrarán a favor o en contra de lo esperado.

Hemos vivido bajo la ilusión de la certeza, del control sobre las situaciones…pero la pandemia ocasionada por el coronavirus nos ha puesto delante nuestra fragilidad y vulnerabilidad como especie, poniendo en peligro nuestra vida y la de nuestros allegados. Ha alterado la vida, el trabajo, el orden y también la economía mundial como no se conocía desde las Guerras Mundiales del siglo pasado.

Estamos viviendo tiempos globales muy complejos en todas las áreas y seguimos aún con muchas incógnitas por resolver, entre ellas, cómo superar esta crisis con éxito y con el menor coste posible en vidas humanas y recursos económicos.

Sólo tenemos la certeza del tiempo presente. De cara al futuro y la proyección que hagamos de él, únicamente cabe apoyarse en la fe y la esperanza que todo esto pasará igual que ha sucedido en otras situaciones dramáticas en la historia de la Humanidad.

Sin duda alguna, con el tiempo, con responsabilidad, esfuerzo común, inteligencia colaborativa y medios superaremos este desafío mundial.

Volveremos a ver el sol en el horizonte y seguiremos navegando con la certeza de las nuevas incertidumbres que nos presente la vida.

Imagen Ajax.googleapis.com

Imagen Ajax.googleapis.com

Imágenes de Torsten Dederich en Unsplash, ponencia “Navegar con la certeza de la incertidumbre” en JobDay y de Ajax.googleapis.com

La gratitud como actitud de vida

Imagen de Daiga Ellaby - Unsplash

Estamos viviendo circunstancias extraordinarias que nunca antes habían existido a nivel mundial. La vulnerabilidad y la fragilidad de la vida humana ante la pandemia han quedado expuestas de manera muy clara. Además, en muchísimos casos, de forma muy dolorosa con la pérdida de seres queridos y la imposibilidad de una despedida adecuada para ese momento transcendental en la vida.

La incertidumbre es la constante diaria. Algo que, en realidad, siempre ha formado parte de la vida humana, pero que creíamos «dominada» por una sensación de seguridad lograda en nuestros avances tecnológicos, científicos, sociales, económicos… Nos hemos dado cuenta de que esas certezas eran sólo “ilusión” y la realidad se ha encargado de revelar la verdad.

Por primera vez somos conscientes globalmente de que sólo tenemos el presente, el momento actual. El pasado se fue y el futuro viene cargado de muchas incógnitas. Lo que sí es cierto es que traerá una vida muy distinta a la que habíamos llevado hasta ahora. Muchas cosas han cambiado y no seremos las mismas personas de antes de entrar en cuarentena.  De hecho, muchas personas ya estamos cambiando nuestra actitud, la forma de pensar, la manera de valorar la vida y lo que forma parte esencial de ella.

En este período de encierro, confinamiento, cuarentena….cada uno lo llamará como prefiera, tenemos la oportunidad de encontrarnos a nosotros mismos con nuestras virtudes y, también, con nuestras debilidades y mayores miedos. Personalmente, lo considero como un tiempo de silencio e introspección.

Y, precisamente, en uno de estos momentos apareció un mensaje muy especial:“No es la felicidad la que nos hace agradecidos; es la gratitud la que nos hace felices” éstas fueron las palabras de David Steindl- Rast, monje austríaco benedictino de 94 años de edad, ¿hace unos años durante la charla TED “Want to be happy? Be grateful”

Para Steindl-Rast, la gratitud es una actitud y una forma de vida esencial para ser felices. Ser conscientes del momento presente, centrándonos en la palabra “presente” también como regalo. Un inmenso regalo que ahora contiene la oportunidad de mirar nuestras vidas con ojos distintos.

Y menciona otra dimensión añadida: el aprecio hacia lo que es valioso para nosotros y se nos da gratuitamente. La gratitud aparece de forma espontánea y con ella viene la felicidad.

La clave de la felicidad no está en un solo momento de gratitud, sino en mantener la experiencia vital consciente en todo momento, independientemente de las circunstancias que estemos atravesando. Por duras que sean, siempre habrá un resquicio de luz y de esperanza que impulsará a seguir adelante. No tenemos seguridad sobre si habrá otros momentos. La única certeza es sólo el momento actual, el presente, el aquí y ahora. Ahí se encuentra la llave principal de la gratitud y la felicidad.

En momentos de extrema dificultad como éstos tenemos el inmenso desafío de encontrar la oportunidad para superarlos y aprender algo que entraña dolor en el propio aprendizaje, como la resiliencia, la paciencia…y también la gratitud por la vida y la salud.

¿Qué método podemos seguir para ser agradecidos y felices?

Si nos guiamos por Steindl-Rast y seguimos sus consejos, existen tres pasos:

  • Parar
  • Mirar
  • Hacer

Desde luego que el primer paso lo hemos dado a nivel mundial, Parar. El ritmo habitual, la vida tan apresurada que teníamos se ha desvanecido. Han parado muchas industrias, los viajes, las actividades colectivas, los desplazamientos y embotellamientos diarios de tráfico. Perdíamos oportunidades a cada instante de valorar todo lo esencial e importante que tenemos.

El siguiente paso consiste en Mirar. Prestar atención plena a lo que teníamos y no disfrutábamos. También la oportunidad para hacer felices a los demás. Esto lo estamos aprendiendo ahora. Cuanto más aislados físicamente estamos, más necesidad tenemos de los demás y más necesidad tenemos de seguir formando parte de nuestra familia, las amistades, el entorno profesional.

Por último, Hacer. Una vez que nos hemos dado cuenta de que nuestra felicidad también depende de los demás, damos el paso hacia adelante y actuamos. De ahí todas las iniciativas solidarias que están llevando a cabo empresas, organizaciones de todo tipo y la sociedad civil en todo el mundo.

Fruto también de los pasos anteriores surge la creatividad y la innovación por reinventarse, cambiar la producción habitual de algunas empresas por otra que colabore en la salud y protección de todos, al menos mientras dure esta situación tan apremiante para la vida y la supervivencia.

Todo este intenso cambio de conciencia ante lo que estamos viviendo ya ha empezado a cambiar el mundo, algo que señalaba Steindl-Rast en su charla de 2013.

Desde luego nos queda mucho que aprender y saber, pero lo que sí es cierto es que ya hemos cambiado nuestra actitud desde que se inició la cuarentena. Nuestra escala de valores y de conceptos a los que dábamos prioridad probablemente haya cambiado y nos sintamos cada día mucho más agradecidos por la salud, la vida, nuestros seres queridos, nuestros hogares….y muchas otras cosas que antes no habíamos dado importancia.

Sin duda, estamos siendo más agradecidos, el mundo está cambiando hacia la gratitud y ¿por qué no?… hacia una nueva mirada de la felicidad.

Imágenes de Daiga Ellaby – Unsplash y video charla TED Want to be happy? Be grateful

Hacia una comunicación más consciente

Kelly Sikkema. Unsplash

Los acontecimientos mundiales que estamos viviendo han multiplicado las ansias de comunicarnos, de seguir conectados dentro de este obligado e indefinido aislamiento. Somos seres sociales, necesitamos a los demás y los demás necesitan de nosotros, especialmente en esta gran incertidumbre que tenemos delante como individuos y sociedad globalizada.

Ahora, muchos tendremos que vivir solos, separados en la distancia de nuestros seres queridos. En otros casos, volver a aprender a convivir en familia compatibilizando obligaciones domésticas, cuidado de los hijos y deberes profesionales.

¡Un intenso desafío en nuestras relaciones a todos los niveles!

Y en esas relaciones uno de los componentes principales es la comunicación. Comunicación con nuestros seres queridos, amistades, compañeros de trabajo, clientes, proveedores… Y también, comunicación con nosotros mismos, comunicación interior. Viviremos momentos donde las emociones estarán muy presentes y serán intensas: motivación, desilusión, miedo, angustia, rabia, alegría, amor…¡Habrá que tomar decisiones difíciles!

La comunicación tendrá que ser mucho más consciente que la que hemos utilizado hasta ahora. Quién sabe si, entre las muchas reflexiones que puedan surgir, aparece también la de dedicar tiempo y presencia mental en nuestra comunicación con los demás.

¡Yo creo que sí, que ahora es el momento!

Los acontecimientos han sucedido y lo seguirán haciendo a velocidad vertiginosa. Estamos siendo más conscientes del cambio y de las consecuencias que esta situación extraordinaria tiene en nuestra salud, vida, economía y trabajo. 

La tecnología nos acerca y gracias a ella seguimos activos en gran medida… logramos seguir comunicando más allá del aislamiento físico que se impuso.

Hace muy pocas semanas estuve en Murcia y Valencia impartiendo una formación presencial. Disfruté mucho al compartir muy interesantes experiencias con las personas que conocí en esos dos talleres de desarrollo profesional sobre Escucha Activa organizados por Dircom Comunidad Valenciana y Región de Murcia.

Nuestro objetivo fue entender y trabajar la “Escucha Activa”.

Cortesía de Dircom Comunidad Valenciana y Región de Murcia

Dentro de las 11 capacidades que deben desarrollar los profesionales de la comunicación -descritas por la Global Alliance for Public Relations and Communication Management– se encuentra «facilitar relaciones y construir credibilidad con los grupos internos y externos y las comunidades». Para ello es necesario identificar, analizar y escuchar a los diferentes stakeholders y entender sus necesidades de comunicación. 

En sólo una de las once capacidades se menciona explícitamente la palabra “escucha”, en cuanto a la construcción de relaciones con los públicos de interés.

En mi opinión, y más en estos momentos de crisis sin precedentes, se pone mucho énfasis en diseñar argumentos y lanzar mensajes para conseguir objetivos corporativos, pero se pierde de vista el lado humano del profesional –potenciarlo como persona- en su comunicación cotidiana a todos los niveles.

Escuchar supone una habilidad clave de la comunicación que no está presente –al menos no tengo constancia- en ningún plan de estudios de los Grados de Comunicación de nuestro país, ni siquiera en los posgrados donde se tratan las habilidades personales y directivas de forma genérica.

Por esto, los asistentes al taller pudieron ejercitar de forma práctica y mediante trabajo en equipo, las destrezas necesarias para desarrollar esta habilidad. Cada integrante asumió un rol para descubrir aspectos propios y extraer conclusiones sobre la Escucha Activa. 

Cortesía de Dircom Comunidad Valenciana y Región de Murcia

Habilidad clave para todos, especialmente para los comunicadores en el ejercicio del liderazgo y muy relevante en la gestión de la crisis presente.

¿Cómo podemos desarrollar la escucha activa?

Propongo utilizar la perspectiva del coaching y las principales habilidades que los profesionales del coaching empleamos de forma habitual:

La primera de ellas, sin duda, es la escucha. Escuchar es mucho más que oír. Escuchar realmente supone aplicar una atención plena a la otra persona.

Las habilidades del coaching que podemos aplicar a nuestras conversaciones de comunicación son:

  • Escucha activa
  • Estar presente
  • Rapport

Escucha activa supone la concentración total en lo que el otro dice o no dice y cómo lo dice. Los silencios, dudas o evitar determinados aspectos por parte de esa persona, son elementos particularmente significativos en la comunicación y debemos estar muy atentos a ellos.

En definitiva, implica que podamos entender o hacer el esfuerzo consciente por comprender el contexto de la otra persona.

Cortesía de Dircom Comunidad Valenciana y Región de Murcia

Estar presente implica la atención en el aquí y ahora. Sin interrupciones, sin pensamientos en otras cosas, sin prisas en resolver rápidamente la conversación. Poner la conciencia completa en la comunicación con la otra persona favoreciendo así la relación personal o profesional.

El rapport consiste en sincronizar en palabras, gestos y actitudes con la otra persona para generar un contexto de apertura, confianza y seguridad desde la honestidad y la autenticidad para la comunicación.

Existen muchos matices en la comunicación y resulta más compleja de lo que suele parecer.

Es necesario tener la firme intención de querer comunicarnos con la otra persona y actuar en consecuencia, dedicar el espacio y el tiempo para escuchar en profundidad, con mente abierta y concentrados en todos los “indicios y mensajes” que nos dará nuestro interlocutor…

En definitiva, hacer que nuestra comunicación ahora sea más consciente y responsable.

Foto portada: Kelly Sikkema. Unsplash. Resto. cortesía de Dircom Comunidad Valenciana y Región de Murcia

Vivencias de mentoring y coaching en Chile

Imágenes del Centro de Innovación UC Anacleto Angelini y del área de Emprendedores de la Fundación para el Conocimiento Madri+d

Recientemente se celebró en Santiago de Chile la Certificación Business Mentor gestionada por la Fundación para el Conocimiento Madri+d para miembros de la red de mentores del Centro de Innovación UC Anacleto Angelini, perteneciente a la Pontificia Universidad Católica de Chile.

Imágenes del Centro de Innovación UC Anacleto Angelini y del área de Emprendedores de la Fundación para el Conocimiento Madri+d
Imágenes del Centro de Innovación UC Anacleto Angelini y del área de Emprendedores de la Fundación para el Conocimiento Madri+d

Durante las diferentes sesiones del curso trabajamos y entrenamos habilidades comunes de coaching y mentoring como la empatía, la escucha activa y el manejo del silencio; el lenguaje corporal y, especialmente, las preguntas poderosas. Esas que penetran las barreras de nuestra mente e invitan a una profunda reflexión.

Vimos diferentes formas de interpretar la realidad y las opciones que aparecen desde una perspectiva analizada externamente, para lograr establecer un compromiso y un plan de acción en la dimensión espacio-temporal.

Analizamos también los diferentes estilos de liderazgo y actitudes a desarrollar para gestionar equipos, la importancia de la comunicación interpersonal y el conocimiento de nosotros mismos al igual que de nuestros colaboradores y mentorizados. Esto último resulta fundamental para asignar talentos y roles que permitan incrementar la productividad y generar estados emocionales propicios para el alto rendimiento del equipo.

Imágenes del Centro de Innovación UC Anacleto Angelini y del área de Emprendedores de la Fundación para el Conocimiento Madri+d

Diferencias entre mentoring y coaching

Fuera de este ámbito especializado, para gran parte del público no son tan claras las diferencias entre mentoring y coaching.

Como sabemos, ambas técnicas favorecen el desarrollo personal y profesional para conseguir objetivos de la persona a través de un compromiso de sí misma y el diseño de un plan de acción, asumiendo la responsabilidad de su cumplimiento.

Lo que varía en ambos procesos, entre otros aspectos, es la experiencia profesional y el tipo de intervención.

De forma muy general, en el proceso de mentoring es necesario que quien lo conduce tenga amplia experiencia sobre el área empresarial específica para aconsejar a la persona que solicita su apoyo. Su papel será el de referente, guía que recomiende cómo dar los pasos necesarios en aspectos como liderazgo, gestión de personas, labores comerciales, operaciones financieras, entre otros.

En el coaching, el profesional interviene desde la perspectiva de escuchar, analizar la situación presentada por el cliente y plantearle preguntas clave que lo inviten a la reflexión. De esta manera, será la propia persona quien descubrirá sus recursos internos y encontrará las respuestas más adecuadas para abordar, desde diferentes perspectivas, el objetivo a conseguir.  En este proceso no se necesita disponer de experiencia y conocimientos empresariales en una determinada área, como sí ocurre en el caso del mentoring.

Habilidades de coaching aplicadas al mentoring

Ambos procesos ponen el foco en la persona y en la relación que se establece para el crecimiento deseado. Por tanto, existen habilidades de coaching que pueden ser aplicadas al mentoring para conseguir resultados mucho más eficaces con nuestros mentorizados:

  • Generar confianza y confidencialidad
  • Estar en escucha activa
  • Plantear preguntas poderosas
  • Ofrecer feedback constructivo y positivo
  • Motivar a un compromiso con el diseño y realización de un plan de acción  
  • Llevar a cabo el seguimiento periódico de resultados

Vivencias compartidas

La labor que hacemos como mentores resulta muy gratificante al comprobar el crecimiento personal y profesional de nuestros mentorizados desde que se inicia el proceso hasta que finaliza.

Esto lo pudimos comprobar personalmente con los testimonios de dos emprendedores apoyados por dos personas del grupo, a quienes mostraron públicamente su agradecimiento por el aprendizaje y las experiencias que les resultaron tan valiosas durante el proceso de mentoring.

Sin ser las únicas, éstas fueron algunas de las entrañables vivencias compartidas durante el intenso curso. Desde este post quiero dedicar todo mi agradecimiento a mis colegas de mentoring en Santiago de Chile, personas de una gran calidad humana y profesional.

Imágenes del Centro de Innovación UC Anacleto Angelini y del área de Emprendedores de la Fundación para el Conocimiento Madri+d

Imágenes del Centro de Innovación UC Anacleto Angelini y del área de Emprendedores de la Fundación para el Conocimiento Madri+d

La confianza, un valor intangible, cada más en alza

Photo by Riccardo Annandale on Unsplah

La confianza en una persona, en un país, empresa o institución es un activo intangible de gran calado en cuanto a su influencia y valor social con repercusión a nivel económico.

Entre las definiciones de confianza que muestra el diccionario de la RAE encontramos una que dice: “la esperanza firme que se tiene de alguien o algo”.

¿Y, cómo podemos valorar la confianza en relación con la esperanza?

Ambos conceptos en sí son abstractos e intangibles. Lo que no cabe duda, en mi opinión, es que en esta relación no existen demasiados matices intermedios.  O tenemos confianza en alguien o algo o no la tenemos.

¿Qué elementos confluyen para que tengamos o no confianza?

Claramente dos: razón y emoción.

Desde la perspectiva de la sociología, así como desde enfoques filosóficos y psicológicos, se considera la confianza como creencia u opinión sobre una persona o institución, que nos indica que serán capaces de obrar de manera adecuada ante determinadas circunstancias. Es decir, buscamos argumentación racional que valide aspectos emocionales.

Desde hace unos años estamos asistiendo a una perdida generalizada de confianza en los gobernantes, los líderes políticos, las instituciones y las empresas. Factores como la falta de escrúpulos, la ambición desmedida, la corrupción, la crisis económica, los recortes y las estrategias cortoplacistas de rendimientos grupales y económicos a toda costa, sin considerar el bienestar general y sostenible explican, entre otras razones, que la confianza, ese valor intangible tan importante para las relaciones humanas y sociales a todos los niveles, se esté perdiendo a pasos agigantados.

A escala mundial y nacional, la falta de coherencia entre lo que se dice y lo que se hace por parte de gobiernos, partidos políticos, empresas y otros tipos de instituciones es de tal magnitud que ciudadanos, consumidores, clientes, empleados y usuarios estamos desarrollando emociones como enfado, apatía, incredulidad.

En definitiva… ¡¡¡desconexión!!!

El impacto creciente de las redes sociales en la generación de tendencias de opinión y hábitos de actuación en la población ha hecho que cada vez más las organizaciones –públicas y privadas- mencionen la confianza en sus mensajes. El problema real de la falta de confianza es que las actuaciones y hechos políticos y empresariales van por un lado y la comunicación va por otro.

Según el informe KPMG de Tendencias en 2017 los activos intangibles suponían un 80% del valor de las empresas cotizadas. Aspectos como la innovación o la reputación constituyen elementos clave frente a la importancia dada a los activos tangibles, físicos y financieros.

Ahora bien, la confianza no se crea de forma instantánea, sino que debe construirse paso a paso sobre bases muy sólidas, coherentes y sostenidas en el tiempo.

La confianza es muy difícil de ganar. Sin embargo, es muy fácil de perder.

¿Qué ha ocurrido para que la confianza sea un valor cada vez más en alza?

Por algo tan simple como es la ley de oferta y demanda.

El índice de agilidad competitiva elaborado por Accenture en 2018 para medir la confianza refleja claramente que es un componente clave. Tras analizar más de 7.000 empresas durante más de dos años, se observó que más de la mitad tuvo una pérdida relevante de confianza, lo que supuso una caída de 2 puntos en dicho índice o el equivalente medio de un 5,8% en el crecimiento de los ingresos.

Vídeo de Accenture España

La gestión de la confianza, según Accenture, debe formar parte de la estrategia de negocio basada en los siguientes pasos:

  • Medir el nivel de confianza de la empresa, es decir, trasladar las opiniones a cifras.
  • Hacer de la confianza un cimiento cultural empresarial a todos los niveles desde los altos cargos directivos.
  • Considerar la confianza como ventaja competitiva sostenida a medio y largo plazo, frente a políticas cortoplacistas que ponen en peligro el crecimiento.

En definitiva, la gestión de la confianza y de la reputación se basa en un marco ético y real de valores humanos. Se trata de sembrar y mantener actitudes honestas con foco sostenido en el crecimiento y bienestar general a medio y largo plazo no sólo en las empresas, sino en el resto de instituciones de la sociedad, gobiernos, partidos políticos, …..

Sin duda alguna, ¡!hay tarea para muchos años!!

Photo by Riccardo Annandale on Unsplah

El viaje interior de Jean Dominique Bauby

Imagen de Brignews.com

Querer comunicarse, moverse, comer y no poder …

El cerebro está intacto, mantiene las funciones cognitivas, pero el cuerpo no recibe las órdenes debido a lo que se conoce como “locked in syndrom” o “síndrome del cautiverio”. Se trata de un derrame cerebral, concretamente en el bulbo raquídeo que provoca que el cerebro y el cuerpo no puedan comunicarse.

Las graves lesiones en el tronco cerebral interrumpen las conexiones entre el cerebro y el cuerpo, paralizando los movimientos voluntarios. Sólo puede existir, a veces, un último resquicio de los movimientos reticulares. La persona queda así encerrada dentro de un cuerpo que no responde a su propia voluntad.

Esta es la sobrecogedora experiencia que vivió Jean Dominique Bauby, un hombre famoso por su actividad en el periodismo y, especialmente, por ser editor de la revista Elle.

La vida de Bauby sufrió una gran transformación el 8 de diciembre de 1995 a raíz de un grave accidente cerebro vascular que le sumió en un coma profundo. Al despertar, semanas más tarde, su cuerpo estaba totalmente paralizado: no podía moverse, comer, ni tragar por sí mismo. Pero sus facultades mentales seguían intactas.

Sus pensamientos, recuerdos, emociones y vivencias interiores le mantuvieron totalmente consciente de la nueva realidad y de todo lo que sucedió en esa última etapa de su vida en el hospital de Berck, próximo a París.

Podía ver, oír, comprender, recordar, emocionarse, imaginar, pensar, pero no podía hablar ni escribir. Su único “medio de comunicación” con el exterior era su ojo izquierdo. A través de parpadeos logró comunicarse con algunas de las personas que estuvieron con él en esos momentos tan duros.

De esas extrañas conversaciones -mediante parpadeos y seleccionando letra a letra para formar palabras-, surgió el libro Le Scaphandre et le Papillon, en español “La escafandra y la mariposa”.  Bauby comparte su intenso mundo interior… Pensamientos, reflexiones, angustias y confesiones quedaron impresas en sus páginas.

Sobrellevó su asfixiante parálisis dejando volar su imaginación: se veía encerrado dentro de una escafandra de buceador, mientras que su mente y su memoria eran la mariposa que volaba en libertad, alcanzando horizontes más allá de lo real.

Con este titánico esfuerzo y una admirable tenacidad y espíritu de superación, Bauby rompió su muro de silencio, se sobrepuso a la compasión propia y de los demás. Logró que sus reflexiones no quedaran sólo para él, sino que encontró el modo de compartirlas con todos los demás, escapando de su “prisión” y ampliando los límites físicos de su dimensión humana.

Murió poco después de saber que su libro, publicado en 1997, se convirtiera en un gran éxito de ventas que fue versionado por el director de cine Julian Schnabel en The diving bell and the butterfly. This isn`t the end .

Imagen de J.D. con sus hijos. The Independent

Imagen de J.D. con sus hijos. The Independent

“Una carrera cuyo resultado se conoce… las oportunidades que no has querido aprovechar, los momentos de felicidad que has dejado escapar…” son algunas reflexiones que nos deja Bauby en el mayor viaje –a su mundo interior- que realizó durante su vida estando inmóvil.

Si perdemos la esperanza, lo perdemos todo

Imagen UNICEF USA

Píldoras de inspiración finaliza la octava temporada de enComunicación con la historia de una joven fuerte y con coraje que no sólo salió adelante en su precaria situación personal, sino que, con su perseverancia, también quiere lograr que todos los niños y niñas tengan acceso a la educación, incluso en las peores circunstancias.

Ella es Muzoon Almellahan, refugiada siria en Newcastle. Tiene 20 años y es la embajadora más joven de Buena Voluntad de UNICEF. Además, es muy buena amiga de Malala Yousafai, Premio Nobel de la Paz en 2014.

Muzoon iba a la escuela en su ciudad natal de Siria hasta que en 2013 las condiciones se pusieron cada vez más peligrosas por el recrudecimiento de la guerra. Las bombas eran continuas y pensaba que en cualquier momento podían morir.

Al año siguiente la familia de Muzoon no tuvo más remedio que recoger algunas escasas pertenencias y huir a los campos de refugiados en Jordania.

El padre les dijo que llevaran en la maleta sólo lo más importante.

Y ¿qué hizo entonces nuestra protagonista?

¡Eligió llevar los libros de la escuela!

Para ella eran su tesoro más valioso…

En las míseras condiciones de vida en los campos de refugiados, su obsesión era ir a la escuela y seguir aprendiendo. Su máxima ha sido siempre que “la educación es clave para tener la vida que deseas y convertirte en quien tú quieres. Si no, puedes perderte a ti misma”, dice constantemente en las charlas TED y numerosas entrevistas que ha realizado.

No sólo insistía en ir ella a la escuela, sino que iba tienda por tienda animando a que los demás niños y niñas fueran también. Algunos le hacían caso, otros no…la desmotivación era muy grande.

Precisamente en uno de esos campos jordanos conoció a Malala. Ambas jóvenes son incansables luchadoras por los derechos de la educación infantil, especialmente en el caso de las niñas.

Cabe destacar también que en los campos de refugiados se producen muchos casos de matrimonios tempranos de niñas con 12 y 13 años….y tienen que dejar la escuela. Según las familias, es la mejor forma de protegerlas de la pobreza y la violencia.

Muzoon piensa que, si las niñas no estudian, nada ni nadie puede protegerlas.

Según datos de UNICEF, las niñas afectadas por conflictos son 2,5 veces más propensas a quedar fuera de la escuela que los niños.

Se estima que hay 25 millones niños de primaria y secundaria sin escolarizar en zonas en conflicto. De los niños refugiados, sólo la mitad están inscritos en la escuela primaria y menos de un cuarto están matriculados en la escuela secundaria.

Muzoon, al igual que Malala, sabe lo que es empezar una vida de cero, huir del más crudo horror y dedicar su vida a una causa tan noble como es la educación infantil para todos los niños del mundo.

Segura de sí misma, con una voz potente y llena de valores humanos no sólo para el presente, sino para el futuro mejor de su país y del mundo a través de la infancia y la educación, así es esta joven refugiada siria.

Malala y Muzoon son dos jóvenes llenas de ideales, de optimismo y, a la vez, dotadas de una gran fuerza de voluntad, iniciativa y coraje.

Sus historias de vida son una luz en medio de la tristeza de un mundo que se debate entre las atrocidades de las guerras y el egoísmo de los que sólo miran su propio y exclusivo beneficio personal…

Estamos, sin duda alguna, ante jóvenes líderes referentes, capaces de vencer la indiferencia social y decididas a protagonizar grandes cambios que marcarán para bien la vida de millones de niños y niñas.

Para acabar y mantener alta la inspiración que ha guiado esta sección, comparto estas palabras de Muzoon ….

“Si perdemos la esperanza, lo perdemos todo”

Imagen cabecera: UNICEF USA

El chico que dominó el viento

Imagen TED.com

En Píldoras de Inspiración seguimos encontrando ejemplos personales de superación. En esta última hablamos de William Kamkwamba, un joven de Malawi.

Su historia tiene grandes elementos para inspirar a los demás. No sólo por lo que logró para él y su familia, sino por el beneficio que consiguió para su comunidad.

Este joven nació en una familia pobre, cuyo principal medio de subsistencia era la agricultura. Con ello comían y generaban unos ingresos para que William pudiese ir a la escuela.

Sin embargo, diferentes problemas climatológicos causaron una gran sequía cuyas primeras consecuencias fueron una hambruna generalizada en el país y muchas muertes. En el caso de la familia de William sólo podían comer una vez al día.

Los padres ya no podían pagar la escuela. William para seguir aprendiendo, pasaba horas en la biblioteca de su pueblo. Ni siquiera tenía ordenador ni mucho menos acceso a internet.

Al igual que Kelvin Doe, nuestro protagonista empezó a interesarse por la electrónica. No entendía el inglés de los textos, pero se quedaba con la información que aparecía en los gráficos y dibujos de los libros. Autodidacta e innovador por obligación, experimentó y creó una turbina para suministrar energía a algunos aparatos domésticos.

De ahí pasó a construir un molino de viento para bombear agua y generar electricidad. El agua suponía riego para los campos y un arma muy eficaz contra la hambruna.

¿Cómo lo consiguió?

Fue a un almacén de chatarra y construyó un molino de viento con un ventilador de tractor, un amortiguador, tubos de PVC, una bicicleta y un dínamo…. Y más piezas de ese estilo.

Al principio todos, incluso su madre, le decían que estaba loco. Después, cuando vieron los beneficios del molino se entusiasmaron ¡!y mucho!!!

Esta construcción llamó la atención de los granjeros y periodistas locales. El camino a la fama de William empezó a tomar forma…

La noticia se expandió y le invitaron a participar en el evento TED Global de Arusha. Cuando William recuerda esa primera charla, menciona que, estaba muy nervioso, olvidó el poco inglés que sabía y lo único que pudo decir fue “Lo intenté, lo conseguí”.

Pero, a pesar de su nerviosismo, consiguió que varias personas financiaran su educación y le respaldaran para seguir adelante con sus proyectos de mejora de las condiciones de vida de su comunidad.

En 2013 la revista TIME le consideró como una de las “30 personas menores de 30 años que cambiaron el mundo”.

Una vez pasada la oleada mediática, William continúa sus esfuerzos para ayudar a los demás a través de diferentes organizaciones, especialmente en su localidad natal:

Ahora, en la escuela de educación primaria disponen de paneles solares y sencillas tablets para cada niño. En la escuela de secundaria, además poseen una red local de ordenadores que almacena la información académica dentro de una especie de biblioteca digital. Así, los estudiantes no necesitan conectarse on line, sino que pueden acceder a la red a través de un router.

También participó en el desarrollo de un proyecto de biogás, a partir del estiércol de vaca. Y enseñó a los granjeros cómo arreglar los pozos de agua para evitar la aparición de enfermedades por la falta de mantenimiento.

Su Fundación “Proyecto Molinos de Viento” ya celebra su décimo aniversario.

Netflix tiene disponible desde marzo la serie donde cuenta la historia de este joven valiente, innovador y con coraje para salir adelante en las peores circunstancias.

Sin duda, un gran ejemplo de inspiración …

Por último, quiero resaltar el consejo que William dio en su charla TED Oxford a todas aquellas personas que persiguen sus sueños y que soportan dificultades de todo tipo:

“Confíen en sí mismos y crean. No importa lo que pase. ¡No se rindan!”