¿Un cerebro feliz para alcanzar la felicidad?

Imagen de Pixabay
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En la primera Píldora de inspiración de este año nos adentramos en conocer algunos aspectos del sentimiento de la felicidad  relacionados con el cerebro, ese maravilloso y complejo órgano vital que supone una parte del “hardware” y del “software” de nuestro cuerpo.

Si buscamos en Google la palabra “Felicidad” aparecen 183 millones de referencias, sólo en español. Pero, no sólo es una palabra muy buscada, sino que es, tal vez, una de las máximas aspiraciones que tenemos como seres humanos: ser felices.

Desde el punto de vista de la neurociencia y la biología, en el cerebro tenemos unos químicos naturales: las hormonas. Cuatro de ellas se relacionan especialmente con la felicidad.

La investigadora Loretta G. Breuning, autora del libro Hábitos de un cerebro feliz”, explica que cuando el cerebro emite uno de estos químicos, nos sentimos bien.

Veamos cuáles son:

– La dopamina. Nos proporciona la alegría y la energía necesarias para encontrar o lograr lo que estamos buscando. Supone una fuerza de motivación en tareas que implican mucho esfuerzo.

Se activa cuando damos el primer paso hacia un objetivo y cuando lo vemos realizado.

¿Cómo podemos elevar su nivel en el organismo? Estableciendo pequeñas etapas a realizar, que iremos celebrando a medida que logramos su cumplimiento, además de agradecer todo lo bueno que tenemos en nuestra vida.

– La endorfina actúa como un calmante natural ante el dolor, sea físico o emocional, y nos permite continuar adelante. A veces también produce cierta euforia

Sonreír, bailar, cantar o trabajar en buena sintonía con otras personas incrementa los niveles de esta hormona. Además, estas acciones nos ayudan a reforzar los lazos sociales y aumentar la tolerancia al dolor o al sufrimiento.

– La oxitocina está vinculada a nuestra afectividad y también al sentido de pertenencia a un grupo. Se la relaciona y mucho con el instinto maternal.

Desde tiempos prehistóricos, la vinculación social es vital para la supervivencia porque favorece la reproducción y la protección contra los depredadores y los cambios medioambientales.

Esta hormona se genera en la relación de confianza con otras personas.

– Por último, la serotonina facilita la sensación de paz y seguridad que experimentamos al ser respetados por los demás. 

La ausencia de serotonina genera depresión o soledad. De ahí que sea muy importante para aumentar su presencia, recordar momentos felices, hablar con un familiar querido o una persona amiga.  También ayudan pequeñas gratificaciones como tomar el sol, recibir tratamientos corporales suaves y hacer ejercicio físico. La serotonina fluye cuando nos sentimos valorados o estamos en posición de liderazgo.

Estas hormonas son controladas por nuestro sistema emocional. Se activan cuando el cerebro detecta algún estímulo positivo, algo bueno para la supervivencia y se desactivan después que se cumplió ese propósito.

Esto lleva a pensar que somos capaces de cambiar nuestro estado emocional y alcanzar un grado elevado de satisfacción y vivencias positivas. Podemos –con nuestros pensamientos y actitudes- encontrar un camino hacia la felicidad sin que haya un estímulo exterior.

Extraordinario, ¿verdad?…Todo un gran reto…!!!

Aprender ciencia: una terapia para niños hospitalizados

Imagen Cienciaterapia.org
Imagen Cienciaterapia.org

 

La salud es importante para todos, pero mucho más en la infancia, etapa de desarrollo y crecimiento físico sin igual en la vida humana.

Pero no siempre sucede así. Las enfermedades, algunas muy graves y severas, afectan también a los niños y les obliga a pasar largos períodos en el hospital. Esto influye en la vida familiar, el ritmo escolar y sobre todo en el estado anímico de ellos y sus padres.

Seguro que todos conocemos alguna ONG que está haciendo una estupenda labor para aliviar el dolor, la tristeza y el aislamiento que sufren estos niños en los hospitales.

En Píldoras de inspiración del pasado programa enComunicación hablamos de Cienciaterapia que se dedica a la difusión divertida de la ciencia a través de talleres lúdicos a niños hospitalizados.

La iniciativa surgió de Jesús Ángel Gómez, un joven químico que puso en marcha talleres con psicólogos, médicos y educadores. Se busca un fundamento científico atractivo para hacer experimentos y a partir de ahí se pone en práctica con elementos caseros como vinagre, globos, Cd’s,…

A los niños les entra la curiosidad de investigar al mismo tiempo que aprenden ciencia de una manera clara y muy sencilla. Así, la química, biología, matemáticas o la física, adquieren una nueva dimensión para estos pequeños.

Al mismo tiempo supone un alivio de sus dolores y la situación que les mantiene hospitalizados. Mejora su estado de ánimo y el de sus familias haciendo más positiva la recuperación y la estancia en el centro.

Hasta el momento, según se menciona en la web de Cienciaterapia, han sido beneficiados 4.100 pacientes en distintas unidades oncológicas, pediátricas y de salud mental infantil en 9 hospitales.

Para la divulgación científica al público infantil la ONG selecciona profesionales voluntarios que tienen las habilidades necesarias tanto en conocimiento como en comunicación con los niños. Les proporciona una formación específica en docencia y acompañamiento hospitalario.

Un aspecto importante es que reciben continua formación psicológica, sanitaria y científica para realizar su labor divulgadora y de acompañamiento.

Cienciaterapia ha conseguido varios premios, menciones y reconocimientos, pero lo más importante ha sido y seguirá siendo la gratitud y la alegría de los niños por la divertida manera de aprender aspectos de la ciencia.

Sin duda, la iniciativa de Jesús Ángel con su equipo es fuente de una clara inspiración y alegría en estos niños y sus familias para continuar adelante en las más adversas circunstancias de salud.

 

 

La alegría como actitud de vida

lluvia

En el programa enComunicación hablamos de la alegría dentro del recorrido que estamos haciendo por las emociones básicas.

La alegría es una emoción agradable para las personas. Supone una actitud positiva y constructiva tanto hacia sí mismas como hacia los demás. También implica una buena dosis de energía y de movimiento corporal.

La alegría permite afrontar los desafíos de la vida con otra perspectiva. Nutre nuestro cuerpo y mente de salud y optimismo.

La alegría puede originarse por un hecho agradable. Pero habitualmente es algo temporal. El reto es convertirla en una actitud de vida, una actitud positiva que determine de forma relevante los pensamientos y acciones.

¿Qué hechos producen alegría?

  • Algo bueno sucedió
  • Se abrieron puertas, posibilidades previstas o imprevistas
  • Otras personas nos “contagian” su alegría

La alegría se expresa corporalmente a través de:

  • Cuerpo relajado
  • Los músculos del diafragma se tensan por la risa y la respiración
  • Boca entreabierta, con los pliegues del labio superior hacia arriba,
  • Los ojos se hacen más pequeños
  • Aumenta el volumen de la voz

La alegría es una emoción que “pide movimiento” : saltar, reír, compartir y celebrar. Supone recuperar y disfrutar del placer de vivir, de los momentos compartidos. Esta emoción facilita el acercamiento a los demás con una mirada más comprensiva y abierta.

Antes hemos dicho que la alegría podía ser una emoción pasajera.

¿Qué podemos hacer para convertirla en actitud de vida?

Es importante incorporar la alegría en nuestra vida, hacer que el cuerpo y la mente sientan alegría de forma habitual. Algunas sugerencias pueden ser:

  • Dejar la queja de lado. Quejarse por quejarse amarga nuestro estado emocional.
  • Vivir el presente, no atarnos al pasado ni desesperarnos por el futuro
  • Querernos a nosotros mismos, mimándonos con pequeños “regalos”, materiales o no.
  • Celebrar las cosas buenas que nos ofrece la vida. Seguramente nos daremos cuenta de lo mucho y valioso que tenemos en nuestra realidad cotidiana, como vivienda, comida, familia, amistades…..
  • Agradecer lo que tenemos y a las personas que están a nuestro lado. Incluso las que no sean tan “amistosas” porque nos ayudan a superarnos y a ver la cara positiva de la vida, desde otro punto de vista por difícil que parezca.
  • Rodearnos de gente positiva
  • Crear nuestros propios momentos felices como escuchar música que eleve el ánimo, disfrutar de la Naturaleza, jugar y reír con los niños…

Estas son algunas de las acciones que generarán emociones positivas para vivir con esperanza e ilusión. Nos  fortalecerán para hacer frente a las contrariedades que siempre nos sucederán con mayor dominio de nosotros mismos.

Para finalizar este post, quiero citar las palabras de Boris Cyrulnik en una entrevista realizada por el diario El País. Este psiquiatra francés considerado como uno de los padres de  la resiliencia dice “Ahora sabemos que la felicidad es un tricotar continuo; es el placer de vivir cotidiano; es un trabajo de todos los días, no es metafísico. La artesanía de la felicidad cotidiana se tricota día a día”