Una vuelta al cole muy especial

La sección Píldoras de Inspiración ha comenzado ya en la 8ª temporada del programa enComunicación estrenando emisora en Capital Radio Comunidad Valenciana.

Hace poco más de una semana vivimos la vuelta al cole  un año más. Como es habitual en cada familia, hubo que preparar ropa, libros y, en general, todo el material escolar para iniciar un nuevo curso, gran parte del cual sólo servirá durante un único año…

Pero ¿sería posible reciclar los libros de texto y de lectura para que otros niños, jóvenes y adultos los puedan utilizar?

Pues sí, ese reciclado es posible, como lo demuestra la historia que quiero compartir hoy con todos vosotros.

José Alberto Gutiérrez, un antiguo conductor de recogida de basuras de Bogotá, desde hace dos décadas recupera y repara libros que encuentra en la basura para llevarlos a los colegios, bibliotecas y centros de lectura en su país.

Son más de 450 instituciones las que ya se han beneficiado de esta iniciativa que se está extendiendo también a Perú a través de la Red de Amigos.

A José Alberto se le conoce también como “El señor de los libros”.  En la biblioteca comunitaria de su casa acumula miles de libros en poco más de 15 metros cuadrados. Tanto es así que hace 10 años creó la Fundación “La Fuerza de las Palabras” …. ¡!El inmenso poder y expansión de la comunicación hasta dónde puede llegar!!

 ¿Cómo se trabaja en esta fundación?

En primer lugar, reciben la petición desde cualquier lugar de Colombia de alguna persona que quiera donar libros o que se los regalen.

Una vez recibida la solicitud, la familia Gutiérrez y voluntarios de la Fundación seleccionan los libros infantiles, científicos o literarios más útiles para los usuarios finales.

En cuanto al envío, según sea la distancia, los miembros de la organización llevan los libros en sus vehículos particulares o buscan la manera mejor para que el envío resulte gratis.

Desde febrero de este año, nuestro protagonista tiene más tiempo para hacer su formidable labor. Fue despedido de la empresa de Bogotá donde trabajaba y ahora dedica su tiempo a proyectar una Biblioteca Museo en esa ciudad. Su idea es montar un taller de reciclaje, banco de libros y una exposición de reliquias literarias para seguir llevando la lectura a los sectores más vulnerables de Colombia.

Gutiérrez es un firme convencido de que la mejor herencia que podemos dejar a los niños será siempre la educación.

Por eso, en esta época de “vuelta al cole” me gustaría destacar el importante esfuerzo que supone para millones de personas de todo el mundo acceder a la enseñanza y disponer de los recursos económicos y materiales necesarios.

Gracias a la iniciativa de José Alberto Gutiérrez y, también, a la de innumerables y entusiastas personas en distintas partes del mundo, son muchos los niños y niñas de entornos desfavorables que pueden ir a la escuela. Con la labor de nuestro protagonista de hoy, sin duda, estamos construyendo un presente y un futuro mejor para ellos.

El Poder de la Palabra

Hemos llegado al final de la séptima temporada del programa enComunicación y en la última píldora de inspiración compartí una historia que me conmovió profundamente, sobre todo, al conocer las circunstancias de vida de la protagonista. ¡Una auténtica heroína!

Se trata de Malala Yousafzai, reconocida como una de las personalidades más influyentes del mundo por la revista Time en 2013 y galardonada con el Premio Nobel de la Paz en 2014.

Esta joven nació en Pakistán. Una sociedad que no ofrece las mismas oportunidades ni derechos a las niñas y a los niños. Alentada por su familia, pudo ir a la escuela. Pero pronto, la situación política en esa región sufriría las consecuencias de la lucha armada de grupos fundamentalistas.

Desde el año 2009 – a través del documental del New York Times “Pérdida de clases. Muerte de la educación de la mujer”– Malala empezó a tomar un papel activo en su comunidad debido a que los talibanes cerraron escuelas privadas y prohibieron la educación para las niñas.

A los 13 años empezó a escribir un blog para la BBC con el seudónimo de Gul Makai. Allí relataba como era la dura vida en su pueblo natal, en especial para las niñas que querían ir al colegio.

Por estas acciones, los fundamentalistas la pusieron en su punto de mira.

El 9 de octubre de 2012 marcaría un antes y un después en la vida de nuestra protagonista: de regreso de sus clases, un talibán atentó contra ella hiriéndola gravemente en la cabeza. Dos de sus compañeras sufrieron también serias heridas. Cuando las trasladaron urgentemente a un hospital comenzaron las protestas en la zona del colegio donde acudían esas niñas.

Esto despertó el interés internacional recibiendo apoyos de personalidades como Desmond Tutu, Barack Obama, Hillary Clinton, entre muchas de las voces que condenaron este atentado y clamaron a favor de Malala.

Su vida corría peligro porque podrían volver a intentar matarla. Necesitaba además una cirugía reconstructiva de su cara. Por ello, a los pocos días la llevaron a un hospital del Reino Unido, donde milagrosamente se recuperó.  Y, unos meses después de recibir el alta, comenzó a estudiar en una escuela secundaria de Londres.

Es una historia muy intensa para una niña de tan sólo 13 años, ¿verdad?

En las más peligrosas circunstancias que una persona podría encontrarse, ella desarrolló una decidida lucha por el derecho de las niñas a la educación. Sin duda, su labor sirve de ejemplo para todos.

Pronunció un discurso en Naciones Unidas  realmente conmovedor. Cada una de sus frases son fuente de inspiración para superar las más adversas circunstancias. Está firmemente convencida de que debemos creer en el poder y la fuerza de nuestras palabras porque con ellas y con nuestras acciones podemos cambiar el entorno que tenemos alrededor.

La ONU declaró la fecha del 12 de julio como el “Día de Malala” y ella se comprometió anualmente a poner de relieve la situación de las jóvenes y niñas más desfavorecidas en el mundo. De hecho, la Fundación Malala proclama que “Si una sola niña con educación puede cambiar el mundo, ¿qué pueden hacen 130 millones de niños y niñas?”

Efectivamente, si estamos convencidos de nuestros valores y ellos nos impulsan a hacer algo por el bien de la sociedad, tenemos que defenderlos, expresar nuestros ideales y actuar en consonancia. Poco a poco, aparecerán las circunstancias y los foros donde hacer oír nuestra voz y contribuir a cambiar nuestra sociedad para bien.

En mayo visité el edificio de Naciones Unidas en Nueva York y leí sus palabras, que figuran en una de las paredes: “Un niño, un profesor, un bolígrafo y un libro pueden cambiar el mundo”

Finalizo este post con la idea de Malala que más me ha inspirado al conocer su historia y la actividad que desarrolla hoy:

“Cuando la debilidad, el miedo y la desesperanza mueren, la fuerza, el poder y el valor nacen”

Dejar huella en la vida

Huella
Huella

¿Cómo es nuestra huella en la vida?  Esta fue la reflexión que compartí en el programa enComunicación de la semana pasada.

Hace unos días escuché a una persona decir que no somos imprescindibles y que las organizaciones y el mundo en general pueden seguir funcionando sin nosotros.

Efectivamente, esa afirmación es cierta. Sabemos que todo ha funcionado antes de llegar nosotros a este mundo y, cuando nos vayamos, lo seguirá haciendo, más allá de algunos matices…

Esos matices que pueden significar una mejoría o un desarreglo en una organización, una sociedad o en una familia, ¿podrían relacionarse con determinadas actitudes y acciones de personas según el rol que tengan en cada momento?

La historia de la Humanidad revela que sí. En sus páginas tenemos numerosos protagonistas que cambiaron su entorno o el curso de situaciones relevantes para las sociedades u organizaciones a las que pertenecieron.

En 1966 350 estudiantes universitarios de Estados Unidos participaron en una encuesta psicológica sobre desarrollo personal y felicidad. Once años más tarde, la psicóloga Susan Krauss Whitbourne contactó con estas personas y les volvió a preguntar década a década hasta recopilar datos de cuarenta años.

En 2010 publicó los resultados de esta amplia investigación en el libro The Search for Fulfillment. Su conclusión fue que lo que hacemos y lo que dejamos de hacer, de manera positiva o negativa, más o menos trascendente, supone dejar huellas a nuestro alrededor. Esto es lo que Krauss llama “huella de vida”.

Nuestras decisiones, acciones o palabras, por insignificantes que parezcan, pueden influir de forma muy intensa en los demás.

Ahora bien, creemos realmente que, en nuestra familia, en las amistades y en el entorno personal y profesional que tenemos ¿todo seguirá igual después de nuestro paso?

¿O habremos dejado una huella en cada etapa de nuestra vida y en los distintos ámbitos en los que hemos participado?

Para conocer y medir el impacto de nuestra huella de vida, Susan Krauss, preparó un test de diez preguntas. Las respuestas deben responderse en una escala numérica del 1 al 5, siendo el 1 el desacuerdo total y el 5 el grado de satisfacción máxima:

1.- Otras personas me dan las gracias por cómo los he ayudado cuando pasaban por situaciones difíciles.

2.- Las tareas que realizo, en todos los ámbitos, mejoran la vida de los demás.

3.- Un amigo de un amigo se ha sentido influido positivamente por algo que yo he hecho.

4.- Creo que tengo muchas cosas positivas que aportar a los demás y hago todo lo necesario para que sea así.

5.- Para mí es importante que mi familia piense que la apoyo y que estoy para ayudar cuando sea necesario.

6.- He sabido que una conversación mantenida con alguien sirvió para motivarle y que consiguiese un objetivo importante o solucionase un problema.

7.- Puedo afirmar honestamente que mi trabajo o mi papel en la familia o grupo de amigos tiene un impacto positivo en los demás.

8.- Cuando establezco metas tengo más en cuenta el efecto positivo que tendrán en otras personas que las recompensas materiales para mí.

9.- Soy consciente de que cada una de mis decisiones, acciones u opiniones pueden tener una gran influencia en los demás, de forma positiva como negativa.

10.- Existen varios casos en los que mis consejos ayudaron a alguien a tomar una buena decisión.

Si la puntuación final de este test está próxima a los 40 puntos supone que ya estamos dejando una huella positiva. Si está en torno a los 20 puntos tendremos que replantearnos cómo son nuestras relaciones con los demás y, lo más importante ¡nuestra actitud ante la vida!

En Píldoras de Inspiración tenemos varios ejemplos de personas que están dejando una verdadera huella a su alrededor.

Y nosotros ….

¿qué huellas estaremos dispuestos a dejar?

Enseñanzas de vida

En el programa enComunicación hablamos de las Enseñanzas de Vida que el doctor Valentín Fuster, prestigioso cardiólogo y director del Centro Nacional de Investigaciones Cardiológicas de España, compartió en el proyecto BBVA Aprendemos Juntos, en común con El País y Santillana.

Muchos son los motivos para escuchar sus palabras.

Deseo compartir algunas de las ideas de Fuster que me impactaron más, porque que han sido temas hablados en anteriores píldoras de inspiración, al igual que en la sección de Coaching para ti del programa enComunicación.

El primer aspecto que quiero destacar es la importancia de tener referentes en tu vida. Una significativa valoración del rol de los mentores.

Comenta que en varias ocasiones escuchó a personas que eran de su total confianza. Siguió sus consejos y, gracias a ellos, hoy es la persona que es. Esta actitud no es sólo del pasado, sino que sigue confiando en personas que le ayuden a manejarse en los tiempos de cambio tan rápidos que estamos viviendo.

Otra de las ideas relevantes de la entrevista fue el talento.

Fuster dice que todos nacemos con talentos y que hay cosas que nos atraen más que otras. Por eso, uno de los aspectos más necesario en nuestro camino por la vida es conocer, identificar nuestros talentos y desarrollarlos para alcanzar el éxito en nuestros proyectos, cumplir nuestras metas y vivir una vida coherente y plena.

Algo también muy importante y relacionado con talento y mentoría, es la educación.

La educación como herramienta fundamental que permite ampliar las posibilidades, abrir la mente a nuevas perspectivas.

Cuanto más educados estemos, seremos más capaces de gestionar las variables que nos acechan en el día a día y ser protagonistas en el mundo que nos rodea. Todo ello aumentará nuestra autoestima.

Hablar en positivo fue otro de los puntos relevantes de su charla.

Si queremos solucionar un problema, es importante hablar desde el lado positivo.

El Dr. Fuster se centra en “cuidar la salud, más que en prevenir la enfermedad”.  En el campo de la Psicología esta perspectiva tiene un efecto positivo en la persona: se está enfocando en lo bueno.

Finalmente, y de las muchas enseñanzas de vida que Fuster compartió con los asistentes, deseo destacar especialmente dos reglas:

La primera regla es la de las “4 Tde desarrollo personal:

  • Tiempo para reflexionar, para meditar sobre lo que es prioritario o importante en la vida de cada uno.
  • Talento, saber en lo que somos buenos, desarrollarlo y aplicarlo plenamente.
  • Transmitir positividad, centrarnos en la solución en pensar, sentir y hablar desde el lado positivo.
  • Tutoría, contar con personas de confianza para aconsejarnos

La segunda es la regla de las “4 A” como nos presentamos ante el mundo:

  • Actitud positiva, afrontar la vida y los problemas con la confianza de poder superarlas y seguir adelante
  • Aceptarse a uno mismo, no compararse con los demás. Cada uno tiene su propio camino y forma de vida.
  • Autenticidad, ser coherentes en todo momento con lo que se piensa. Actuar y hablar en absoluta correspondencia, independientemente de las circunstancias y las personas.
  • Altruismo, dar a los demás, ser útil al mundo, a la sociedad con nuestros talentos.

Al reflexionar sobre estas pautas y enfocarnos en nuestra realidad,  sin duda, las enseñanzas de vida del doctor Valentín Fuster son una valiosa fuente de inspiración.

El legado de El Principito

 

En la habitual sección de Píldoras de inspiración del programa enComunicacion hablamos sobre el legado de El Principito, un libro que llamamos “infantil”, cuyo contenido ilumina a pequeños y adultos por igual.

Más de 200 millones de copias y traducido a 300 idiomas, lo identifican como el libro más popular de la lengua francesa, cuyo significado supera generaciones, fronteras e hitos editoriales.

El pasado 6 de abril se celebró el 75 aniversario de su publicación. Antoine de Saint-Exupéry, aviador francés y reportero exilado en EEUU, lo escribió en plena 2ª Guerra Mundial.

Nos dejó una obra que nació en una época llena de tragedia y dolor a escalas nunca vistas, para ofrecer un soplo de esperanza. De ahí su carácter universal: aportó amor, ternura e ingenuidad en un escenario abarrotado de odio a la vez que predicaba valores y conceptos que miraban al ser humano como individuo altruista y generoso.

Esas posibilidades de vivir a través de sus metáforas son las que trascienden cualquier tiempo y mantienen, aún hoy, la vigencia de sus enseñanzas.

En esta inocente historia de un niño que vive en un mundo irreal se encierra una gran riqueza filosófica y humanista, que se inicia desde la dedicatoria atemporal dirigida a Leon Werth directamente y a sus lectores por extensión. Todos los adultos hemos sido niños, pero pocos solemos recordar esta etapa de nuestra vida.

Si El Principito parece, a simple vista, un cuento infantil, las enseñanzas que nos transmite dan valor a la amistad, al amor, la tristeza, la riqueza… Quisiera compartir algunas de ellas:

 “Caminando en línea recta no puede uno llegar muy lejos”

Cuantas veces las encrucijadas de la vida, los obstáculos y circunstancias fortuitas nos mostraron que, a veces, es necesario salir del camino de siempre para aprender, conocer y crecer sin miedo al riesgo que eso pueda llevar.

“Los hombres ya no tienen tiempo para conocer nada; compran las cosas ya hechas a los comerciantes; pero como no existen ningún comerciante de amigos, los hombres ya no tienen amigos”

La tecnología ha ampliado las posibilidades y la rapidez de la comunicación como nunca antes había sucedido. Sin embargo, el mal uso que a veces hacemos de la tecnología está dañando mucho las relaciones humanas. Es necesario recuperar el valor de la amistad entre las personas, cultivar y cuidar esas relaciones como tesoros incalculables que son.

“Conozco un planeta en el que vive un señor muy colorado. … Nunca ha amado a nadie. Nunca ha hecho otra cosa que sumas. Se pasa el día diciendo “¡Soy un hombre serio!”

El trabajo es importante, pero no debe ser el núcleo central de la vida. Es necesario compartir emociones, brindarnos a los demás. disfrutar de la vida aprovechando lo bueno de cada momento y encontrar la felicidad en las cosas sencillas y únicas.

Finalizo este post con uno de los mensajes más inspiradores del cuento:

“He aquí mi secreto, que no puede ser más simple: sólo con el corazón se puede ver bien; lo esencial es invisible para los ojos. “

La ilusión y la generosidad no tienen edad

Imagen de Paco Fuentes en El País 7 enero 2018
Imagen de Paco Fuentes en El País 7 enero 2018

En la píldora de inspiración del pasado día 8, Día Internacional de la Mujer, felicitamos a todas las mujeres en el programa enComunicación.

Somos mujeres los 365 días del año. La capacidad para sostener una familia, la dedicación al trabajo y, en definitiva, todos nuestros esfuerzos y el compromiso con la búsqueda de una sociedad mejor y más justa, no son méritos de un solo día.

Sin embargo, al estar centrada la opinión pública mundial en ese día en especial, estamos en una caja de resonancia donde se multiplica el efecto de cada mensaje.

También es bueno reconocer el impacto logrado por las grandes campañas lideradas por mujeres de gran valía y repercusión mediática. El activismo social ayuda a dar visibilidad a   graves problemas que sufrimos en silencio y, muchas veces, con pocas esperanzas de encontrarles solución a corto plazo.

Como es habitual en el programa, me gusta reconocer a personas anónimas que, con su trabajo cotidiano, casi desconocido, sirven de inspiración a otras muchas. Su ejemplo nos ayuda a recuperar la ilusión y la fe en la grandeza del ser humano.

En esta ocasión rendimos homenaje a una mujer excepcional, Concha Herrera, voluntaria de Cruz Roja Córdoba y tiene…  !!102 años!!

Durante los últimos 25 años ha dirigido las clases de gimnasia y dado masajes para mejorar la circulación a los asistentes a un centro de día de Cruz Roja Córdoba , complementando la labor de los fisioterapeutas.

Pero lo más importante es que les transmitía una dosis muy grande de vitalidad y ánimo a los pacientes.

Esto la llevó a recibir la Medalla de Oro de la Cruz Roja de manos de la Reina Sofía en 2011, como reconocimiento a su generosidad y dedicación solidaria.

Con motivo de su 102 cumpleaños, hace sólo unos meses le hicieron varias entrevistas en medios de comunicación y ella insistía que ayudar a otros es lo más bonito que hay.

Cuando le preguntaban cómo había llegado a su edad, Concha decía que su receta especial es: “Comer bien, dormir bien y moverse mucho”

Estamos ante una mujer comprometida con su trabajo de voluntaria, un ejemplo de vida solidaria y de valores humanos que nos llena de inspiración y nos estimula a vivir con entusiasmo y vitalidad.

La ilusión y la generosidad no tienen edad como nos demuestra Concha Herrera.

Toda una inspiración no sólo para mujeres, sino también para hombres, jóvenes y ancianos. Todos podemos aportar nuestra sabiduría, todos podemos ser útiles a la sociedad.

¡!Es hora de poner manos a la obra!!

 

 

Hacia un nuevo modelo de liderazgo

Imagen Stefan Stefancik by Unsplash

Imagen Stefan Stefancik by UnsplashLos rápidos y constantes cambios sociales y tecnológicos que estamos viviendo desde hace sólo unas décadas y… los que puedan venir en adelante con la implantación de la inteligencia artificial, por ejemplo,… nos llevan a entender que debemos ir hacia un nuevo modelo de liderazgo.

Este fue el tema que tratamos en la sección Píldoras de inspiración del programa enComunicación donde comentamos la perspectiva de Barbara Kellerman, miembro fundadora de la Asociación Mundial de Liderazgo y autora del libro El fin del liderazgo.

Aporta un matiz nuevo “el sistema de liderazgo” con tres partes relevantes entre sí: el líder, los seguidores y el contexto. Algunas de las interesantes ideas se basan en:

  • La holocracia, los equipos de trabajo son autónomos para organizarse internamente para cumplir los objetivos
  • Poner a los seguidores en el foco de atención
  • El saber es compartido entre los miembros de la organización. Podríamos considerar el mentoring en doble sentido de líderes a colaboradores y viceversa
  • Liderazgo efímero de los cargos CEO al igual que el de las empresas globales que no tienen garantizado el protagonismo
  • El usuario manda en la era digital. De hecho, se han creado puestos de trabajo basados en el cliente como community manager o data analist.

También en esta perspectiva recomiendo el libro Business minds que recopila una serie de entrevistas con expertos de prestigio como Koter, Peters, Senge…entre otros.

Quiero destacar especialmente el punto de vista de Benis que enumera cuatro habilidades clave para el nuevo modelo de liderazgo:

  • Entender y practicar la apreciación de los demás. Deben conocer y desarrollar el talento
  • Recordar constantemente al equipo qué es lo importante
  • Generar y mantener la confianza
  • Líder y colaboradores son estrechos aliados

Con los grandes avances tecnológicos que puedan existir, estoy convencida de que el eje fundamental y estratégico estará en las personas, que seguirán teniendo el poder de transformar la realidad y lograr los objetivos propuestos, con independencia del tamaño de la organización.

Y en este entorno resulta clave el desarrollo un nuevo modelo de liderazgo.

“El ordenador” de nuestra mente

Imagen de Geralt
Imagen de Geralt

En la última sesión de Coaching para ti de la sexta temporada de enComunicación hablamos de un tercer elemento de la mente: el “ordenador”, como lo llama Steve Peters en su libro “La paradoja del chimpancé”.

Cuando nacemos, lo traemos vacío. Con el paso del tiempo tanto nuestro “chimpancé” como nuestro “humano” irán introduciendo pensamientos y conductas, como si fueran los archivos en el disco duro.

En este “ordenador” existen cuatro elementos que influyen en su funcionamiento:

  • El piloto automático. Es el pensamiento o conducta positiva y útil. Ejemplo: vestirse, caminar, asearse, etc.
  • El duende. Pensamiento o conducta inútil o negativa que puede frustrarnos o enfadarnos a la hora de tomar decisiones. Ejemplo: pensar por anticipado las peores situaciones negativas.
  • El trasgo es como el duende, pero mucho más arraigado y muy difícil de suprimir. Peters cita las conductas y pensamientos que adquirimos desde niños y que a veces siguen entorpeciendo nuestra vida adulta. Por ejemplo, un trasgo que he observado en sesiones de coaching con algunos hombres que dicen “los hombres no lloran”. Cuando comienzan a emocionarse por algún suceso ocurrido, rápidamente reprimen esta emoción y dicen esta frase en voz alta.
  • La piedra de la vida está formada por los valores, creencias y conductas por las que la persona guía su vida. Son el marco conceptual sobre aspectos que identificamos como positivos o necesarios en nuestra vida: honestidad, confianza, libertad, …

Como podemos ver, el ordenador tiene un disco duro donde el chimpancé y el humano toman información para conformar sus decisiones.  De ahí la importancia que adquiere el “ordenador” para los procesos de coaching.

Lo primero que tenemos que hacer es identificar a los duendes, trabajarlos internamente y convertirlos en pilotos automáticos. Si el chimpancé y el humano encuentran datos constructivos al consultar el ordenador, los aceptarán y actuarán correctamente. En cambio, si lo que encuentran es un duende destructivo, la acción irá en consecuencia con esa línea de pensamiento.

Peters pone el caso de saber decir “no” para eliminar un duende y transformarlo en piloto automático:

El duende de una persona que dice “sí” a todo porque no quiere dar una imagen negativa, quiere caer bien a los demás, al final logrará que la persona se sobrecargue de obligaciones, trabajo y situaciones que la abruman. Esto hará que se sienta cada vez más enfadada consigo misma y con los demás.

Entonces, debemos sustituir ese duende por un pensamiento que sea más adecuado y útil, nacido desde dentro de cada persona. Ejemplo: “las personas respetan a las personas asertivas”.

Todo esto lleva su tiempo. El cambio no se produce de la noche a la mañana. Aquí cuenta la persistencia constante en cada momento que nos “asalte” un duende de estas características. Además, es muy importante que la persona encuentre sus propias “verdades”, es decir, sus pensamientos que le sirvan para reforzarlos de forma continua.  Sólo así quedarán grabadas en el ordenador.

A veces ocurre que aparecen varios duendes al mismo tiempo. Aquí no cabe otra opción que “separarlos”. Peters aconseja que los escribamos en un papel a medida que los vayamos identificando. Una vez hecho esto, se trata de “transformar” uno a uno cada duende basándose en la “verdad” adecuada para conseguir el piloto automático respectivo.

Algunos ejemplos de duendes y verdades pueden ser:

  • “Tengo que causar buena impresión” a transformar en una verdad como “Sólo puedo ser yo mismo. No tengo por qué caerle bien a todo el mundo”
  • “Me juzgarán” puede cambiarse en un piloto automático como “No puedo evitar que me juzguen, pero sí disfrutar de quien soy”

Animo a todas las personas para que reflexionen sobre las experiencias que tengan y cómo las interpretan. Tanto los pilotos automáticos como los duendes se introducen en el ordenador con cada experiencia, con los intercambios de opiniones y con las enseñanzas que recibimos.

Si valoramos esas experiencias como positivas, en el futuro serán respuestas automáticas que “el ordenador” de nuestra mente dará a situaciones similares, mientras que si son negativas, serán duendes que interferirán en la interpretación y vivencia de las mismas desatando nuevamente el conflicto entre “el chimpancé y el humano”.

 

La decisión es de cada persona.

Gestionar los conflictos mentales

Imagen de Geralt
Imagen de Geralt

Todos en algunas ocasiones sentimos un intenso malestar por conflictos interiores que nos impiden tomar decisiones, sentirnos bien con nosotros mismos o tener el tipo de vida que quisiéramos.

Y en esto y mucho más interviene nuestro cerebro. En términos sencillos, dentro del mismo tenemos una zona primitiva y otra zona racional.

El libro “La paradoja del chimpancé” del Dr. Steve Peters, psiquiatra que trabaja para deportistas de elite y profesor en la Universidad de Sheffield, resulta muy adecuado para profundizar en este aspecto.

La zona primitiva –que Peters llama “Chimpancé”- se ocupa de preservar la supervivencia y de crear la siguiente generación, como forma de mantener la especie. Buscar alimentos y marcar el territorio, son algunas de las funciones de las que se ocupa esta zona.

En esta área se dan respuestas de Si / No.  No existe término medio: puede llegar construir o destruir.

Esto explica por qué a veces podemos ser nuestros mejores amigos y también nuestros peores enemigos.

Por otro lado, nuestra parte racional –denominada “Humano” por el psiquiatra Peters- analiza lo que sucede, busca pruebas y hechos que ayuden a tomar decisiones donde no medie la emoción. Se trata de nuestro pensamiento racional y lógico, evitando en ocasiones realizar juicios / opiniones.

El doctor explica que tanto el cerebro chimpancé como el cerebro humano necesitan existir y complementarse. Si el primero nos mantiene vivos, el otro busca conseguir las cosas que quiere en contextos de vida con principios éticos y morales para vivir en paz y armonía.

Para comprobar la acción implacable del chimpancé y el conflicto que se genera sobre el humano pongo el ejemplo de un escritor que comentaba “Cada paso que creía acertado para publicitar mi novela, era cercenado por mis miedos con la misma rapidez con que los ideaba. Ahora sé que son elaboraciones mentales que mis emociones se encargaban de producir y que rebosaban miedo al ridículo. A este primer momento de temor y desconfianza le seguía la resignación y la vuelta a la casilla de inicio sin opción a volver a tirar los dados”.

Y es que el chimpancé emocional es cinco veces más fuerte que el humano, en palabras de Peters. De ahí que no podamos vencer al chimpancé, sino de que lo tratemos de “orientar, encaminar…”.

Hablando con mayor precisión, de gestionar esas emociones, tarea nada sencilla en ocasiones.

¿Qué pasos tendríamos que seguir para gestionar los conflictos mentales?

  • Identificar en cada situación que nos encontremos quién está al mando ¿el chimpancé o el humano? A veces ambos están de acuerdo y esto es señal de que sentimos y hacemos lo correcto desde la mente y la emoción.
  • Comprender el proceso del cerebro para recibir la información. Todo lo entrante pasa siempre en primer lugar por nuestro lado chimpancé. Éste decide si debemos preocuparnos o no. En caso de que surja un motivo de preocupación, será el chimpancé quien controle las propias decisiones sobre lo que está pasando.
  • No controlar el lado emocional, sino gestionarlo dándole lo que necesita. Se trata de que escuchemos y liberemos la emoción) y la opinión que tenemos sobre algo que nos ha sucedido.

Una vez que la emoción se ha expresado de forma adecuada es posible recuperar un ánimo equilibrado, momento donde el cerebro humano podrá razonar y afrontar las dificultades.

Lo verdaderamente clave del asunto, en palabras de Peters, es que al cerebro chimpancé no le dominamos, sólo lo gestionamos.

Por último, no nos podemos limitar a considerar de una sola manera estas dos áreas del cerebro. Tanto el humano como el chimpancé pueden ser constructivos o destructivos.

En el próximo post conoceremos más aspectos de este apasionante mundo del cerebro.

 

Vencer el miedo al fracaso

Imagen de Sasint
Imagen de Sasint

En nuestra sociedad está mal visto fallar, a pesar de que existen numerosas frases compasivas con el error como “errar es de humanos y rectificar es de sabios”, “experiencia es el nombre que le damos a nuestras equivocaciones”,…y muchas más.  Sin embargo, parece que la opinión general se resiste a perdonar los fracasos.

Esto provoca que algunas personas tengan ideas limitantes sobre su propia valía y autoestima, conduciéndolas a temer el fracaso.

Conocer más sobre el miedo el fracaso fue el tema del que hablamos dentro del programa enComunicación.

Parece que a veces no necesitamos enemigos. Nosotros mismos podemos ser muy crueles a la hora de juzgarnos o de poner frenos que limiten nuestros avances y sueños.

Como ejemplo, hace unos días leí una interesante reflexión de una persona que decía textualmente: “Sé que soy mi peor enemigo, que le doy mucha más importancia a los comentarios negativos que a los positivos. Mi poca autoestima hace crecer el miedo al ridículo y al qué dirán en mi cabeza.”

Vemos aquí cómo nosotros mismos, a través del miedo, paralizamos la toma de decisiones y afectamos nuestra creatividad de forma negativa.

Robert Kelsey en su libro “¿Qué te detiene?” comenta que millones de personas inteligentes en todo el mundo normalmente no desarrollan todo su potencial debido al miedo al fracaso. Nosotros mismos, al decirnos que no podemos, afectamos nuestra conducta y esto nos puede llevar al fracaso. Así, este diálogo interior negativo lo transformamos en certeza y nos encontramos en una profecía autocumplida.

El miedo a no ser capaz o a ser rechazado por los demás supone un fuerte freno al éxito o a la obtención de metas alcanzables y realistas.

En este sentido, Kelsey cita a  Atkinson, de la Universidad de Stanford,  quien realizó una investigación sobre “Motivación para el éxito”.

En esta ocasión se dieron tareas relacionadas con el logro a un grupo de niños. En la primera etapa se observó que tenían dos reacciones respecto a la forma de afrontarlas: unos esperaban el éxito y otros esperaban un fracaso. Atkinson consideró entonces que la acción de una persona estaba influida según tuviera un nivel innato bajo o alto de “motivación para el éxito”.

Durante el estudio se permitió que los mismos niños eligieran sus tareas. Se vio que los que tenían una motivación alta para triunfar elegían tareas con un nivel medio de exigencia, porque se centraban en las recompensas del éxito.

Sin embargo, los que tenían una motivación baja o sentían miedo a fracasar, se ponían nerviosos ante tareas de dificultad media y, en muchos casos, trataban de evitarlas por completo.

La conclusión de Atkinson fue que a las personas con fuerte motivación para conseguir sus objetivos no les preocupa en gran medida el fracaso. En cambio, las personas que sienten miedo a fallar temen la humillación y por eso evitan todo aquello que suponga un potencial de fracaso. Se conforman, diríamoslo así, con hacer tareas simples o afrontar algunas casi imposibles debido a que las consecuencias del fracaso serían valoradas por los demás con cierta benevolencia puesto que el éxito era muy improbable y, al menos, se les reconocería el mérito de haberlo intentado.

El fracaso siempre supone una experiencia positiva, a pesar de que resulte difícil aceptarlo así. Entender el fracaso desde una doble perspectiva ayudará a tener más recursos para aprender y superar esta circunstancia:

Si lo planteamos como una lección en el camino hacia nuestro objetivo, será así.

Si lo consideramos como una confirmación definitiva de nuestra personalidad o de que no podremos conseguirlo, encontraremos ese resultado.

La clave está en aceptar el fracaso como parte del viaje, sin temerlo. Levantarse, una vez más, para continuar adelante aprendiendo lo que la vida y nuestras actitudes nos enseñan.

En definitiva, el problema y la solución del miedo al fracaso están siempre en uno mismo, la persona.

Podemos cortarnos las alas sin atrevernos a salir nunca del nido o ser capaces de volar hacia grandes objetivos en nuestras vidas y sociedades.

 

¿Qué eliges tú?…